MALVINAS: CAUSA NACIONAL Y ARIETE GEOPOLITICO ANGLOSAJON
(Tercera
Parte)
MALVINAS LA GUERRA FABRICADA: CREANDO EL CASUS BELLI
*Sinopsis:*
El análisis describe la estrategia de desinformación anglosajona sobre la Dictadura
Cívico-Militar argentina que permitió la *Fabricación de la Guerra de Malvinas*
por parte de EE.UU. y la OTAN en función de sus necesidades estratégicas
durante la guerra fría.
MALVINAS LA GUERRA FABRICADA: CREANDO EL CASUS BELLI
LA
ESTRATEGIA DE DESINFORMACION: El Engaño a Galtieri y Anaya
-Ademas
de los relevantes encuentros en la Embajada Argentina y en el Pentágono
relatado en la segunda parte, hubo un encuentro que tuvo lugar el 2 de
noviembre de 1981 en Washington el por entonces comandante en Jefe del Ejército
y luego presidente de la Nación Leopoldo
Fortunato Galtieri, fue a un agasajo para su persona muy importante en
la casa del embajador argentino en Washington, Esteban Takács, al que asistió
el secretario de Defensa de EE.UU. Caspar Weinberger.
También
estaban, según relata el Capitán de Fragata (RE) Jorge Sáenz en su libro “El
Engaño de Galtieri”:
-El
Consejero de Seguridad Nacional del presidente Reagan, Richard Allen; -El
secretario general del Ejército John Marx;
-El
subsecretario de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado Thomas
Enders, quien a mediados de febrero de 1982, en las semanas previas al
desembarco en Malvinas, también visitó Buenos Aires; -El embajador ante la OEA,
Raúl Quijano; el embajador ante la OEA de EEUU, John William Middendorf; el
secretario general de la OEA Alejandro Orfila; el diplomático itinerante del
gobierno de Reagan, Vernon Walters, …. Y el general Mario Benjamín Menéndez, quien poco después
pasó a desempeñarse por menos de tres meses como gobernador de las islas
Malvinas.
Todos
ellos “en homenaje al general Galtieri” que se había
convertido en el “niño mimado” de Washington, según declaró el mismo
Galtieri. A quien Allen halagó en esa ocasión diciendo “me parece un
hombre de una personalidad majestuosa”, comparándolo con el general George
Patton.
Remarcamos
nuevamente la gran repercusión y atención que mereció un simple jefe de un ejército
de un país del tercer mundo, que además de las importantes entrevistas en la
embajada comentadas en la segunda parte, tuvo un agasajo digno de un jefe de
estado. Esto pone en evidencia que se estaba preparando algo importante desde
el poder del centro del imperio de lo cual Galtieri tendría una participación
relevante y donde involuntariamente sería
un títere en los acontecimientos cuyos hilos fueron manejados por el poder Anglosajón
en Washington.
-En
paralelo en el Reino Unido habia un potencial plan de desmantelamiento de la
Flota Naval como parte del programa de racionalización económica de Margaret
Thatcher al cual se oponía el Foreign Office y la Royal Navy, pero también en
el año 1981, además del Plan Militar de Contingencia por una potencial
ocupación militar argentina de las islas, se realizó una serie de
modificaciones en su política en relación con la flota de la Royal Navy:
-En
primer lugar suspendió la venta de dos portaaviones que habían sido vendidos.
-Por
otro lado suspendió la venta de dos importantes buques
de desembarco, lo mismo que alrededor de diez destructores, todo esto
sin motivo aparente.
-También
en muchos buques mercantes aptos para transporte de tropas, se instalaron
quirófanos. Y en algunos de ellos plataformas para despegue de los aviones
Harrier, de despegue vertical.”
- El espionaje, incluso con
sofisticados elementos, que ese mismo año soportó la Subcomisión Naval de
Argentina, que estaba instalada en Paris para recibir los aviones Súper
Etendard y los misiles Exocet que había adquirido Argentina. Siendo alertados
tanto el embajador argentino, como los integrantes de la comisión, por la
inteligencia francesa.
- Un brigadier boliviano
agregado militar en la embajada de Bolivia en España, le llamo la atención que
a partir de febrero de 1982, los militares chilenos destacados en Madrid y
París, viajaban semanalmente dos o tres días a Londres. Por lo que informó de
ello a los agregados militares argentinos que estaban en Madrid. Expresando al
respecto Sáenz: “por supuesto estaban coordinando el apoyo que iba a dar
Chile a una operación futura que no se sabía cuándo iba a ocurrir”.
- El empresario chatarrero
Constantino Davidoff, quien mucho antes de la Guerra de Malvinas, recibió la
información por parte de un inglés, que en Grytviken y otros puertos de la
isla Georgia, había establecimientos balleneros abandonados, cuyo desguace
podría interesarle.
La
embajada inglesa en Argentina le expresó que no podían otorgarle un contrato de
desguace a un argentino. Pero posteriormente, tras una entrevista con el
secretario del gobernador de las islas Rex Hunt, que había asumido en 1980,
Davidoff fue llamado por la embajada británica ofreciéndole la firma del
contrato, que debía finalizar en 1983.
Sáenz
considera “este detalle muy importante desde este punto de vista.
Inglaterra no autoriza a operar a empresas que no sean del Commonwealth
(Mancomunidad Británica de Naciones) en su territorio. Y en este
caso autorizó a Constantino Davidoff, porque tenía un objetivo ulterior,
generar una crisis diplomática para terminar las negociaciones por la soberanía
y provocar un desembarco”.
- El 15 de diciembre de 1981, el Vicealmirante Lombardo tomó el
comando de Operaciones Navales. El almirante Anaya, le pidió un “plan
esquemático para un desembarco en Malvinas” Quien le ratificó en dos oportunidades que
debía contemplar “¡solamente el desembarco, no la defensa!”.
Lombardo
después declaro que al presentar en su momento el Plan al presidente Galtieri,
pregunto por qué razón no se prevé una defensa ¡cuál va a ser la
actitud de la NATO y de EEUU en particular!.
Cuando
culminó las preguntas el general Galtieri le dijo, “almirante usted es un
preguntón ¡ya está todo arreglado! Thatcher quiere entregar
las islas Malvinas porque andan en una crisis económica grave y le produce
muchas pérdidas. Necesita un argumento fuerte, como un desembarco argentino
sobre las islas de modo que Thatcher tenga un argumento fuerte para la
oposición, que evidentemente iba a quejarse por la entrega de las Malvinas”.
“De
modo que ¡no se preocupe! Es por eso que hacemos un desembarco ¡incruento!
Tiene que ser incruento para no despertar el amor propio de los
ingleses”.
Galtieri
y la Junta Militar, como lo verificó el informe Rattenbach que examinó la
táctica y estrategia de la actuación militar durante el conflicto, no había
previsto la acción bélica británica. Su intención original fue ocupar Malvinas
y después negociar desde una posición de fuerza, con la bandera argentina
flameando en las islas.
Después
del desembarco, Argentina no tenía un plan para la defensa militar.
- Donde obtuvo esa información Galtieri.”
Según
el mayor Alberto Varela, precisó al Capitán de Fragata (RE) Jorge Sáenz “que
el encuentro había sido en noviembre de 1981 en el Pentágono en Washington
donde además le habían dicho el jefe del Ejército americano y los almirantes,
que EEUU no se iba a meter en el tema, técnicamente hands off, las manos
afuera. Y que además necesitaba Thatcher ese desembarco, para justificar la
entrega de las islas. De ahí viene la fuente, es decir qué al general Galtieri
primero lo adularon y luego lo convencieron.”
-Posteriormente
un traductor del Colegio Interamericano de Defensa, le comento a Sáenz que cumplió su tarea entre
Galtieri y los representantes de la secretaria de Estado. Él era el
traductor para Galtieri ya que Galtieri no hablaba inglés, hablaba poco pero
mal.”
“Cuando
terminó la reunión dice el traductor, Galtieri se juntó con su equipo de
generales asesores Balín y Menéndez, desconociendo que el traductor estaba del
otro lado del vidrio y lo escuchaba. Cuando llegó Galtieri les dijo ¡Señores,
está todo arreglado! ¡Vamos sobre Malvinas! ¡Contamos con el apoyo de los EEUU!”.
El
comandante del Cuerpo V, general Osvaldo Jorge García fue citado por el
teniente general Galtieri el martes 12 de enero a las 17 hs, en la Casa de
Gobierno le dijo
que “la misión” que le imponía no era de “seguro cumplimiento,
era tentativa”.
La
misión estaba dirigida a “recuperar militarmente las Islas Malvinas para
negociar luego”. “Ocupar para negociar”, lo reiteró Galtieri. También
dijo que la operación debía ser “incruenta” desde “el
punto de vista militar, civil, estructural”.
El
comandante en Jefe, luego le informó que se formaría “un comando para coordinar
la operación” que estaría constituido por el almirante Juan José Lombardo, el
brigadier mayor Sigfrido Martín Plessl (comandante de Instrucción de la Fuerza
Aérea) y él.
- Vernon Walters se entrevistó en el año 81 con el doctor Frondizi.”
.Quien
le había pronosticado que la administración Reagan propiciaría un desembarco
argentino a las islas Malvinas, para luego apoyar prácticamente a Gran Bretaña
en la recuperación del archipiélago. Cuyo control no volvería a estar sometido
a discusión alguna.
La
justificación que esgrimía Vernon Walters era la de Instalar una base
militar en las islas, objetivo para el cual la Casa Blanca no podría contar con
la Argentina, por su inestabilidad política que la tornaba poco confiable
- Ese desembarco requería de una crisis que pueda
ser manejada en función de los objetivos finales. La crisis de las Georgias. Y
por eso lo autorizaron a Constantino Davidoff. Es decir, la crisis provocada
por Inglaterra en las Georgias.”
“En
cuanto a la oportunidad de esa crisis, disparadora del desembarco nuestro, los
tiempos políticos del Reino Unido, determinaban que el plazo de ejecución no
podía extenderse más allá de la primera mitad del año 83. siendo que el
contrato establecido con Davidoff, señalaba que las tareas de desguace deberían
finalizar en 1983.”
“Por
qué?, Porque en ese momento se celebrarían elecciones nacionales, en las cuales
Thatcher podría resultar derrotada debiendo dejar el gobierno. Esto último
podría significar el fracaso del plan de contención de Reagan, dado que no
podrían instalarse en el Reino Unido los misiles Pershing y Tomahawk.”
Conclusión
9:
Hubo una serie de operaciones de engaño y desinteligencia sobre la Dictadura
Argentina en particular proveniente desde el los organismos de defensa de los
paises Anglosajones donde también puede advertirse preparaciones previas de la
Flota Britanica para un conflicto bélico que sabían que se acercaba por que
ellos eran parte promotora del mismo.
CORTINAS DE HUMO: el “Sarajevo del Atlántico
Sur”
El
20 de marzo Anthony Williams, embajador británico en nuestro país, protestó en
la Cancillería por el desembarco del grupo de Davidoff en Georgias, alegó que
en el mismo había personal militar; pese a que ese mismo día el Palacio San
Martín desmintió la especie, muchos creyeron detectar la vigencia encubierta de
la Operación Alfa. Sin embargo, sólo veinticuatro horas después de la protesta
del representante diplomático, fue el propio Foreign Office quien admitió que
no se habían desembarcado militares argentinos en Georgias, justificando su
errada apreciación anterior en la similitud de la indumentaria que usaban los
operarios argentinos con la que usualmente empleaban las FF.AA. en sus
actividades antárticas.
El
jefe del Foreign Office Lord Carrington le dijo a Costa Méndez
que para solucionar el problema suscitado debíamos aceptar que le firmaran los
pasaportes a la gente del empresario Constantino Davidoff que era el grupo de
obreros contratados para desmantelar instalaciones balleneras en las Georgias
del Sur. Si argentina accedia estába reconociendo de jure que las Georgias eran
británicas.
Y como la
resolución de las Naciones Unidas habla de “Malvinas, Georgias y Sandwich”, por
carácter transitivo también habría implicado el reconocimiento las otras islas
tambien.
La
semana del 23 al 31 de marzo, el gobierno británico ratificó la orden de desalojo
dada al Endurance respecto de los chatarreros argentinos que habían izado la
bandera argentina en las Georgias , creando un peligroso antecedente jurídico; esto
impulsó con resultado favorable una resolución del parlamento británico para
estacionar permanentemente en las Malvinas unidades de la Royal Navy; de
manera unilateral también clausuró definitivamente las negociaciones con
nuestro país respecto a la soberanía de los archipiélagos en disputa (no
sólo Georgias, sino también Malvinas); tras lo cual se despachó hacia el lugar
unidades de superficie y submarinos nucleares.
El Informe
Rattenbach calificó como hecho desencadenante previo a la guerra a la
decisión adoptada por la Junta Militar el 24 de marzo, cuando el gobierno
argentino se sintió agredido por el envío de un buque armado para
expulsar a los trabajadores de Puerto Leith. Entre otras resoluciones
tomadas, se decidió que no retirarían a los ciudadanos argentinos que fueron a
trabajar a las Georgias y se decretó la orden de desembarcar al grupo del
buque ARA Bahia Paraíso, grupo preparado con mucha anticipación y liderado
por Astiz, “para proteger al personal que está en Leith e impedir que
sean embarcados por el Endurance”. Esa era la Operación
Alfa.
El
informe Rattembach denominó a dicho incidente el
“Sarajevo del Atlántico Sur”, aludiendo a los acontecimientos en dicha ciudad
balcánica que dieron origen a la Primera Guerra Mundial.
Frente
a estos hechos, profundizando la comedia de enredos, el Reino Unido hizo correr
el trascendido del envió de submarinos nucleares y otras fuerzas a Malvinas. Lo
cual puso a la Junta Militar ante el dilema de abandonar definitivamente sus
planes de recuperación o adelantarlos
apresuradamente.
Se
generó así una sofisticada situación, propia de la inteligencia moderna, en que
primero se predispone al adversario con miras a que tome una decisión. Y luego
se crea una situación, para que esa decisión se acometa, se haga irreversible y se la lleve a cabo
improvisadamente en las peores circunstancias. Concretándose en el caso de
Malvinas en una oportunidad, que como lo expresó el informe Rattembach,
favoreció al enemigo inglés.
Este
rol de “agent provocateur” lo desempeñó el contrato firmado por el chatarrero
Davidoff con una firma de Edimburgo en 1979. Y cuya ejecución en el terreno,
nuevamente como una deliberada comedia de enredos, se puso en marcha junto con
los planes militares para recuperar las islas en 1982.
El
gobernador Hunt autoridad máxima en las islas, a pesar que estaba avisado por
la embajada quien entrego credenciales blancas a los chatarreros, jugó fuerte y
a fondo. En la carta que envió el 21 de marzo de 1982 al canciller Lord
Carrington, entre otros, mencionó como desembarco “ilegal” al trasbordo de la
delegación de Davidoff.
Según
el Comodoro Moro, este primer mensaje de Hunt permitió al Ministerio de Defensa
y a los medios británicos utilizar calificativos como “invasión”,
“violación de soberanía” e “inadmisible”. “Esto
indujo al Parlamento y a la prensa inglesa a informar sobre el incidente de
manera maliciosa y falsa. Una prueba clara de la operación de
falsa bandera”, afirma Moro que justificara el Casus Belli.
El
envío de fuerzas británicas hacia el espacio sudatlántico se inició el 24 de
marzo con el embarco de infantes de marina en el buque John Biscoe, surto en el
puerto de Montevideo; al día siguiente se registró idéntica situación respecto
a la nave Bransfield, en el puerto chileno de Punta Arenas; también el día 25
se confirmó la zarpada de por lo menos un submarino nuclear Hunter Killer desde
Gibraltar; luego el 29 de marzo abandonaron ese peñón en dirección al Atlántico
Sur de más de veinte buques de guerra; al día siguiente, igual conducta del
destructor Exeter, desde Belice. En función de todos estos hechos, Argentina
decide ocupar los archipiélagos en disputa, como única alternativa para no
perderlos en forma definitiva,
La Desinformación en la Guerra de Malvinas
Diversos
analistas sostienen que el Reino Unido no recibió sorpresa estratégica alguna,
por la recuperación de las islas Malvinas por parte de Argentina el 2 de abril
de 1982.
Gran
Bretaña inició Planes de Contingencias Militares en Malvinas cerca de un año
antes que nuestro país, más precisamente luego de la ronda de negociaciones
bipartita de febrero de 1981. Específicamente el pedido fue efectuado por el
Foreign Office al ministerio de Defensa e incluyó el análisis de la capacidad
británica para responder militarmente diversas acciones argentinas, sus
posibilidades de éxito y sus costos.
El
análisis culminó en septiembre de 1981 y el día 14 de ese mes fue aprobado el
Plan por los máximos jefes de las FF.AA.; básicamente, el mismo incluía como
principales opciones disuadir a la Argentina de ocupar las Malvinas o recuperar
éstas en una fase ulterior.
Por
contrario, los grandes sorprendidos fueron los integrantes de la Junta Militar,
ante la veloz reacción militar y diplomática inglesa. Con el inmediato envío de
la Task Force, que parecía estar a la espera de la ocupación argentina. Y con
la resolución 502 que condenó a Argentina como país agresor, legitimando así
dicha reacción militar, a la que los integrantes de la Junta Militar habían
descartado totalmente.
Contrariamente
a lo que se supone en la opinión pública, en 1981 el gobierno militar no tenía
previsto recuperar las Malvinas por la fuerza, al menos en el corto plazo. Los
planes comenzaron claramente “después del viaje de Galtieri a Washington en
noviembre de 1981.”
La
documentación disponible indica que fue a comienzos de 1982 cuando el gobierno argentino
constituyó un Grupo de Tareas (GT), al cual le solicita la confección de un
plan militar alternativo de recuperación de los archipiélagos, previendo un
eventual fracaso de la actividad diplomática que se desarrollaría al respecto
en los meses subsiguientes. Sugestivamente después del viaje de Galtieri a
EE.UU. donde hizo importantes reuniones en las cuales se le indujo a recuperar
Malvinas.
El
desembarco del 2 de abril contó con el guiño favorable de la administración
Reagan,
tal cual lo había anticipado Vernon Walters al ex presidente Arturo Frondizi.
Ya
detonada la crisis de Georgias, Thomas Enders, Secretario de Estado Adjunto
para Asuntos Interamericanos, le comunicó personalmente al canciller argentino
Nicanor Costa Méndez que en caso de una ocupación de las Islas Malvinas por
parte de nuestro país, Washington asumiría una posición“hands
off (manos afuera, es decir, no involucramiento).
Por
la misma época Galtieri también habría interrogado a Walters sobre la postura
de la Casa Blanca frente a una hipotética recuperación argentina del archipiélago
de marras; la respuesta recibida también hablaba de neutralidad, aunque Walters
la supeditaba a que no se registraran bajas británicas o de isleños durante la
operación militar.
Y
tres días antes de la ejecución de la operación militar argentina de recuperación,
la neutralidad que observaría la administración Reagan fue ratificada por el
almirante Thomas Hayward, Comandante de Operaciones Navales de la armada estadounidense,
quien arribó a nuestro país el 29 de marzo.
De
esa manera, tras la tardía llamada del presidente Reagan a Galtieri, pidiéndole
que desistiera de la ocupación, cuando la operación ya era irreversible por
haberse establecido el silencio de radio previo a ella, comenzó desintegrarse
el “cuadro de situación absolutamente falso” que llevó a la Junta
Militar a recuperar las islas.
El
2 de abril y subsiguientes, los diarios Clarin y La Nacion se encargaron de
euforizar a la opinión pública interna por el logro de la recuperación. Esta eclosión
popular por la recuperación de Malvinas también tuvo incidencias importantes obligando
así a la Junta Militar a cambiar su plan militar inicial de “ocupar para
negociar”, dejando para ello una mínima guarnición en las islas; por el
Plan de “reforzar para defender y obligar a negociar”.
LA CONDUCTA DE EE.UU. Y LA OTAN
La
posición estadounidense frente al Conflicto del Atlántico Sur puede dividirse
en tres partes.
La
primera abarcó la fase inmediata anterior al 2 de abril: la segunda
se extendió desde ese día hasta fines de mes y la tercera desde
principios de mayo hasta la finalización de la contienda.
Antes
del 2 de abril, y tal cual lo había anticipado Vernon Walters a Frondizi,
EE.UU. hizo saber extraoficialmente a la Argentina, a través de cuatro
canales diferentes, que mantendría una postura neutral si se producía un
conflicto armado entre nuestro país y Gran Bretaña.
En
el primer canal por intermedio de Thomas Enders y el General Mc Emery,
Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos, quienes visitaron
Buenos Aires a comienzos del mes de marzo y, tras escuchar la posición
argentina en relación al diferendo austral, señalaron su convicción de que la
recuperación de las Islas Malvinas por la Argentina constituía una condición
sine qua non para el establecimiento de una adecuada estructura defensiva en
el Atlántico Sur con la participación de las fuerzas armadas argentinas.
El
segundo canal el mencionado Enders, aunque en forma individual,
constituyó el segundo canal extraoficial de transmisión de la posición
norteamericana. Ya detonada la crisis de Georgias le comunicó personalmente al canciller
argentino Nicanor Costa Méndez que en caso de una ocupación de las Islas
Malvinas por parte de nuestro país, Washington asumiría una posición two hands
off (“manos fuera”, es decir, no
compromiso).
El
tercer canal fue el Almirante Hayward, Comandante de Operaciones
Navales de la Armada estadounidense, quien arribó a nuestro país el 29 de marzo
y ratificó la neutralidad que observaría la Casa Blanca ante un conflicto
armado anglo-argentino.
El
cuarto canal, Galtieri también había interrogado a Vernon
Walters sobre la postura de la Casa Blanca frente a una hipotética
recuperación argentina del archipiélago de marras; según el informe de Van Sant
Hall, el embajador itinerante estadounidense dejó traslucir que Washington
podría mantener una posición de neutralidad si en la operación militar no se
registraban bajas británicas o kelpers.
Entre
los días 2 y 30 de abril, EE.UU. intentó “mediar” entre los gobiernos británico
y argentino, conformando un equipo diplomático a cuyo frente se colocó a
Alexander Haig. La negociación le insumió al equipo dos viajes a cada una de
las capitales comprometidas, culminando su gestión en la presentación de una
propuesta que sería rechazada por la Argentina en función de cinco factores:
-Se
anulaba la participación argentina en un cogobierno de las Islas;
-Se
incluía la voluntad y los deseos de los isleños en la evolución de las negociaciones
-Se
anulaba el concepto de integridad territorial entre continente y
archipiélagos sudatlánticos, así como toda referencia a resoluciones previas
emitidas por las Naciones Unidas;
-Se
restauraba el mandato británico en las islas sin límite de tiempo;
-No
se explicitaba una fecha límite para las negociaciones.
El
rechazo argentino motivó la finalización de las negociaciones y el apoyo oficial de EE.UU. a Gran Bretaña, país ante el
cual Reagan asumió públicamente el compromiso de brindarle, de allí en más, el
apoyo militar que necesitara. Lo que suele ignorarse u ocultarse es que tal
apoyo militar ya se había iniciado confidencialmente el mismo 2 de abril
existiendo numerosas pruebas de ello por lo que EE.UU. nunca fue neutral,
desde un comienzo siempre fue aliado del Reino Unido y enemigo de la Argentina.
El
verdadero objetivo de la mediación de Haig era la obtención de tiempo a favor
del gobierno británico. la ayuda que EE.UU. proveyó fue de sistemas de armas,
apoyo logístico e información e inteligencia.
El
primer rubro respecto de la provisión de armamento incluyó misiles
aire-aire SideWinder AIM-9L, misiles tierra-aire Stinger, equipos de
comunicaciones, superficies artificiales para armar pistas de aterrizaje para
aviones Harrier, equipos para recuperación de material hundido, los que fueron
instalados en el buque Stena Inspector, cañones antimisil Phalanax, que no
llegaron a utilizarse, aviones tanque, bombas con guiado laser Paveway II,
municiones altamente explosivas, algunas utilizables mediante morteros, visores
nocturnos, misiles antirradar Shrike AGM-45, cohetes aire-tierra cal. 50 mm y
sistemas de software para guerra electrónica.
La
colaboración de los EE.UU. en materia de inteligencia fue igualmente
vital. Las redes de la CIA en la Argentina transfirieron constantemente
información a sus pares británicos del MI-6; se recolectaron fotos satelitales
de alta resolución a través de ingenios Big Bird, lanzados el 11 de mayo; se
interceptaron las comunicaciones militares cifradas argentinas a través de un
satélite lanzado desde California mediante un vector 3D-Titan, decodificándolas
en instalaciones de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA); además, se
cubrieron las brechas en tiempo y espacio entre los barridos satelitales sobre
Argentina y el Atlántico Sur con aviones espía Blackbird SR-71.
John
Lehman, Secretario de Marina de los EE.UU. en 1982 dice: “Gran Bretaña hubiera
tenido que retirarse de las Malvinas si los EE.UU. no le hubieran proporcionado
ayuda”
La
conducta del gobierno de Margaret Thatcher a partir de la operación comercial
iniciada por obreros chatarreros argentinos en las Georgias manipulo la situación y colocó a su homólogo
argentino ante dos alternativas mutuamente excluyentes:
La
primera consistía en aceptar el desalojo compulsivo de los operarios
argentinos por parte de las FF.AA. británicas, el congelamiento unilateral y
definitivo de las negociaciones y la instalación de fuerzas militares
permanentes en el área por parte de Gran Bretaña.
La
segunda era que argentina ocupara las islas en disputa, para forzar al Reino
Unido a continuar las negociaciones.
La
adopción de la segunda alternativa provocó la guerra limitada conocida como Conflicto
del Atlántico Sur, el cual tomo una magnitud no esperada por las partes y no
pudo ser desescalado, en el cual el gobierno británico contó en todo momento
con el respaldo político y material de los EE.UU. y la OTAN.
Conclusión
8:
En
1982 el gobierno británico generó una crisis jurídico diplomática y escaló
voluntariamente su conflicto con la Argentina, congelando unilateralmente las
negociaciones por la soberanía en forma definitiva, conducta que llevó a una encerrona
jurídico diplomática ya que de aceptar el sellado de pasaportes de los
chatarreros argentinos en las Georgias o aceptando ser desalojados a la fuerza
dejaba sentado un precedente de la soberanía británica lo que llevo a nuestro
país, sumado a las causas y operatorias conexas, al empleo del poder militar para
ocupar las islas y recuperarlas.
No
puede descartarse en absoluto que el Conflicto del Atlántico Sur acontecido en
1982 haya sido el resultado de la deliberada creación de una crisis,
susceptible de ser escalada al plano bélico, por parte del gobierno británico
con el apoyo de los EE.UU. y la OTAN, con los objetivos no declarados de
asegurar el liderazgo político del primero y facilitar la presencia de la
segunda en la región a través de una importante Base Aero Naval, en el marco
del conflicto Este-Oeste.
Vale
la pena tener en cuenta las palabras de algunos de sus actores principales que
develan el trasfondo de los hechos:
Nicanor
Costa Méndez en 1992 dijo: “Después de años de estudio llego a la conclusión de
que fue realmente Gran Bretaña la que nos llevó a la situación de ocupar las
islas (…) surge de la documentación que leí y de la intuición de haber conocido
los hechos”
El
Almirante Jorge Anaya en 2001 en una entrevista dijo: “Pienso que fue
una maniobra tramada por Gran Bretaña. Ellos forzaron la guerra. Nos
pusieron en un callejón sin salida. Al tiempo que advirtieron que el conflicto
era inevitable si no retirábamos a los obreros de las Georgias, zarparon
submarinos y buques logísticos de Gibraltar. No nos dejaron otra opción.”
Las
Consideraciones Geopolíticas de EE.UU. y la OTAN
La
guerra de Malvinas de 1982, entendida a la luz del contexto global de la epoca,
ha permitido comprender a la región en base a cómo las coyunturas
internacionales la afectan y marcan su destino. En ese caso, la segunda Guerra
Fría con su radical anticomunismo, expresado en la Doctrina Reagan y en los
recrudecimientos de los conflictos respecto los misiles nucleares, son clave
para comprender el apoyo norteamericano a Gran Bretaña, aun cuando Argentina
era otro aliado estratégico de la gran potencia occidental.
El
claro antecedente de principios del siglo XIX, que ya demostró la ruptura de la
Doctrina Monroe por parte de Estados Unidos, vuelve a repetirse en 1982. En ese
momento, el presidente norteamericano Ronald Reagan priorizó su rol como
miembro de la OTAN, al mismo tiempo que necesitaba imperiosamente proteger el
puesto político de Margaret Thatcher, sumamente debilitado antes de la guerra.
Argentina terminó constituyendo un daño colateral en el marco de las
prioridades estadounidenses, al mismo tiempo que la guerra permitió evitar el
avance de políticas nucleares en la región.
El imperialismo permanece en primer lugar a la hora de encarar políticas
internacionales por parte de Estados Unidos, es decir, la motivación por
permanecer como principal potencia hegemónica, al menos occidental.
De
ahí su interés en evitar fisuras en su propio continente, las cuales podrían
permitir el avance soviético en el hemisferio bajo su égida. Por tal razón, fue
fundamental la posterior preocupación por restaurar las democracias y sostener
buenas relaciones con Sudamérica una vez finalizada la guerra en el Atlántico
Sur.
Quizás
de ahí provenga el interés por denominar “conflicto” o “crisis” en lugar de “guerra”
que según Estados Unidos aparentemente no lo fue.
También
quedo claro después de la “Cumbre de Bonn” de la OTAN en 1982 que la política de
seguridad de la OTAN no podía restringirse a los límites geográficos que le
imponía su texto fundacional en el trópico de Cáncer. Las Malvinas se incluían
así en la política de seguridad atlántica como puede apreciarse en
declaraciones posteriores:
-En
diciembre de 1982 el ministro de Relaciones Exteriores británico, John Nott, calificó
a las Malvinas como un portaaviones imposible de hundir de la OTAN y una base
clave en su retaguardia
-En
1983 Michael Haseltine, ex titular de la
cartera de Defensa del R.U., expresó en Washington que la base militar de
Malvinas estaba preparada para ser utilizada en defensa del Mundo Libre y en el
marco del conflicto Este-Oeste.
-Iguales
apreciaciones formularía la propia Margaret Thatcher en una entrevista concedida
a la revista Time en 1983 y en su discurso ante los legisladores del Capitolio
en 1985.
Todas
estas versiones tienen como marco de referencia a la llamada Fortaleza Malvinas
(Fortress Falklands) como se denomina alusivamente a los medios terrestres, aéreos
y navales (incluyendo submarinos nucleares)
que fueron destacados en el archipiélago.
Por
sus dimensiones, estos medios excedían el mero rol disuasivo frente a posibles
a potenciales agresiones argentinas, sino que debían ser una plataforma de
poder en el atlántico sur con un real poder disuasorio proyectado hacia
verdadero enemigo de la OTAN: El Oso Soviético.
En
el año 1987 visitó Buenos Aires el almirante estadounidense Harry Train, quien
se había desempeñado como Comandante del SACLANT (Supreme Allied Commander
Atlantic) entre el 30 Sep 1978 - 30 Sep 1982, en épocas de la contienda entre nuestro
país y Gran Bretaña; en las conferencias que dictó por aquellos momentos admitió
públicamente que las islas Malvinas tienen utilidad como base para aviones antisubmarinos (de la
OTAN) en la defensa del puente marítimo
que conecta EE.UU. y Europa Occidental con las fuentes de energía y recursos
africanos y mesoorientales.
Por la misma época visitaba Buenos
Aires el general griego Kostas Konstantinidis, un jefe militar que había
ocupado importantes puestos en la OTAN. En una entrevista, aseguró que “lo
sucedido en las Islas Malvinas era un ejemplo de la voluntad de la Alianza de
expandir sus límites de acción; confirmó la consideración del triángulo
Malvinas- Ascencion-Diego García por parte de la organización, y ratificó
que la principal utilidad militar de las Malvinas en caso de conflicto
Este-Oeste se vinculaba con el control de los pasos marítimos interoceánicos”.
Conclusión: El contexto histórico en el cual aconteció La Guerra de
Malvinas de la disputa Este-Oeste por el control geopolítico de áreas estratégicas
ocupa un lugar central el devenir del conflicto de Malvinas.
La relevancia geopolítica de este
espacio sudatlántico para la instalación de una plataforma de poder militar de
la OTAN destinada fundamentalmente a la protección de la LCMs (Líneas de
Comunicación Marítimas) vinculadas en particular con el transporte de hidrocarburos
al sur del Cabo de Buena Esperanza en el área atlántico-indico, a la presencia
militar soviética en esa área como asi también para el control del área del Cabo
de Hornos del paso inter oceánico Atlántico-Pacifico y la presencia en ese momento de la flota
naval pesquera soviética en el mar argentino.
(continua
en la cuarta parte)
Ariel
Rolfo
LINKS y Fuentes de Referencia
Dos de las principales fuentes de referencias, de las que
incluso se transcriben partes, han sido “Conflicto del Atlántico Sur: la
hipótesis de una guerra fabricada” de Mariano C. Bartolomé” y las investigaciones
del capitán de fragata retirado de infantería de Marina y licenciado en
Seguridad, Jorge Saénz, que se hallan en el libro: «El engaño a Galtieri,
Malvinas».
Ambos trabajos son recomendables de leer en su
totalidad.
El Conflicto del Atlántico Sur:
la hipótesis de una guerra fabricada. Mariano C. Bartolomé
https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN834/834-BARTOLOME.pdf
https://cancilleria.gob.ar/es/politica-exterior/cuestion-malvinas
https://www.fundacionmalvinas.org/las-causas-del-conflicto-armado/
http://centrougarte.unla.edu.ar/museomalvinas/salas/geografia/sala.php?sala_id=2&id=10
https://www.fundacionmalvinas.org/las-causas-del-conflicto-armado/
Repensar el
Conflicto del Atlántico Sur, a la luz del escenario estratégico internacional
de 1982
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2022/04/malvinas_40a_final_digital.pdf
https://stripteasedelpoder.com/2021/04/malvinas-como-eeuu-emboco-a-galtieri-y-embosco-a-argentina/
file:///C:/Users/ariel/Downloads/17973-Texto%20del%20art%C3%ADculo-80888-1-10-20230131.pdf

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