MALVINAS: CAUSA NACIONAL Y ARIETE GEOPOLITICO ANGLOSAJON
(Segunda
Parte)
MALVINAS:
UNA GUERRA FABRICADA POR EE.UU. Y LA OTAN
*Sinopsis:*
El análisis desarrolla en el tiempo la continuidad de la estrategia geopolítica
británica desde el siglo XIX hasta la actualidad y proyectándola al futuro.
También
se analiza la *Fabricación de la Guerra de Malvinas* por parte de EE.UU. y la
OTAN en función de sus necesidades estratégicas durante la guerra fría.
Finalmente
se realiza un propuesta en el marco del Mundo Multipolar.
MALVINAS: UNA GUERRA FABRICADA POR EE.UU. Y LA OTAN
EL
MARCO INTERNACIONAL: LOS ANTECEDENTES CAUSALES EXOGENOS
En
el año 1977 el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de
Londres considero que África había dejado de ser una zona de interés
estratégico marginal y que el Kremlin pretendía cambiar radicalmente el
equilibrio mundial de poder, asegurándose posiciones en los flancos del
continente africano (oeste: Guinea, Angola y al este Mozambique) y desde allí interferir
las LCM (Líneas de Comunicación Marítimas) vitales para el
funcionamiento de las economías capitalistas.
En
el año 1978 conceptos similares emitió al año siguiente el Almirante Isaac Kidd
de EE.UU., al abandonar el cargo de SACLANT (Comando Supremo Aliado del
Atlántico): “Nuestras deficiencias más graves en materia de reabastecimiento
tienen su origen en el problema del control de los mares fuera de la zona de
la OTAN, es decir, al sur del Trópico de Cáncer”
En
1980 un artículo de la revista de la OTAN, expresaba que se debían garantizar
tanto su acceso al petróleo y las materias primas que importaban, cuanto la
integridad de las LCM de las cuales dependía ese suministro. Respecto de esto
último se expresaba que eran necesarias bases y una presencia naval amistosa en
áreas clave, se hacía referencia a la necesidad de ejercitarse en los océanos
Índico y Atlántico Sur, donde se debía establecer una presencia militar
efectiva.
En
1980 otro elemento a consideración era la exigencia originada en algunos
círculos de la OTAN para restablecer contactos militares con Sudáfrica,
lo cual sería central para la constitución de la OTAS (Organización del
Tratado del Atlántico Sur) junto con Brasil y Argentina.
En
1980 el Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI) reafirmó la dependencia de la
Comunidad Europea (CE) del petróleo y las materias primas transportadas por
agua desde sus fuentes de ultramar, así como vulnerabilidad de sus rutas
(LCM) con África y el Golfo Pérsico, sugiriéndose a las naciones europeas desplegar
coordinadamente sus fuerzas navales al sur del trópico de Cáncer para asegurar
las LCM del Atlántico Sur e Índico.
En
particular, en enero de 1980 el “Plan para los Océanos libres” (Free
Oceans Plan), un documento aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional de
EE.UU. expresaba:
“Aun
cuando los EE.UU. pueden contar con un apoyo efectivo y duradero de la
República de Chile y eventualmente de la Argentina, que facilita la ejecución
de sus planes para el extremo Sur de los tres océanos, es indispensable contar
con el apoyo de Gran Bretaña.
Esta
debe ser nuestra principal aliada en esa área, no sólo porque es nuestra amiga más
confiable en el orden internacional sino porque todavía ocupa diversas islas en el Atlántico Sur que en caso de necesidad podrían
convertirse en bases aeronavales,
de acuerdo con el modelo de Diego García, o en puntos de apoyo logístico como
la Isla Ascensión.
Gran Bretaña debe ser alentada a mantener
aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circunstancia, incluso en los casos que la Argentina reclama
para sí, como las Falklands, las Sandwich y las Georgias del Sur…”
Los
contenidos de este documento serían reafirmados meses después por el secretario
de Marina de EE.UU. Edward Hidalgo, quien declaró públicamente que las
islas del Atlántico Sur (Malvinas) eran una real preocupación
para EE.UU., agregando que eran dos fantásticos portaaviones.(Isla
Soledad e Isla Gran Malvina)
Para
1982, ante la expansión naval soviética en el Atlántico Sur, la OTAN estaba
obligada a reforzar la defensa de la vital “Yugular de Occidente” la LCM
al sur del Cabo de Buena Esperanza en el área Atlántico/Indico, (si la URSS
atacaba con éxito esa vía marítima, en tres meses, Europa Occidental quedaba
desabastecida) como asi también se debía reforzar la defensa del área
Atlántico-Pacifico del Cabo de Hornos vital como LCM en caso de colapso o
perdida del Canal de Panama.
Para
esto la OTAN imperiosamente tenía que reforzar la presencia militar en el
Atlántico Sur para lo cual Malvinas era lo que más se adecuaba para la
instalación de una gran Base Aero Naval. Si la OTAN o el Reino Unido lo
hacía por “motu propio” la reacción negativa de Latinoamérica ante esta
unilateral decisión, podría favorecer aún más la influencia de la URSS en la
región, por lo tanto, se necesitaba una excusa para tal propósito.
Que mejor excusa que el intento de recuperación por la fuerza de las islas por
parte de República Argentina. Si esto ocurriera el Concejo de Seguridad de la
ONU se encargaría después de condenar la accion y mostrarnos a la Argentina como país
agresor , lo que legítimamente permitiría al Reino Unido manu
militari recuperar las islas para posteriormente justificar la instalación de
una Base Militar Aeronaval y asi su propósito estratégico quedaría legitimado
ante el mundo.
A
esta cuestión central hay que sumarle:
-La
frustración del armado de la OTAS, algo que Argentina y Brasil boicotearon.
-El
desarrollo nuclear y misilistico argentino existente que violaba el Tratado de
Tlatelolco.
-La
sólida relación comercial de la dictadura con la URSS que rompía el embargo
cerealero que era auspiciado por EE.UU contra la URSS.
-La
presión de Intereses Petroleros de los paises anglosajones:
Por
una lado por sus apetencias sobre la Cuenca Malvinas que se suponía poseedoras
de grandes reservas y por otro también para el mayor control y seguridad de la
LCM del Cabo de Buena esperanza que representaba la ruta comercial del 90% del petróleo con el que las corporaciones
petroleras abastecían a los paises de la OTAN .
También
debe considerarse que a diferencia de la Argentina, en el Reino Unido existían grandes intereses económicos, no solo
por las islas, sino los grandes beneficios para la industria bélica imperial,
en plena decadencia. Estos eran Intereses estratégicos, y políticos a mucho
mayor nivel que los que podría haber en un país del tercer mundo.
Además,
hay que contemplar que la flota de guerra de Gran Bretaña estaba muy próxima al
desarme, por lo que objetivamente para la Royal Navy el conflicto de Malvinas
fue algo deseable e inclusive incentivado por autoridades militares británicas
que con la gran ayuda del Pentágono operaron con una “estrategia de desinformación”
sobre miembros de la Dictadura Militar, como el general Galtieri y el almirante
Anaya por ejemplo, para inducirlos a la ocupación militar de las islas y
recuperarlas por la fuerza.
Es
en este contexto la Dictadura Militar argentina fue inducida por EE.UU. a
ocupar Malvinas para crear un Casus Belli que fortalezca internamente a
Margaret Thatcher y que posibilite sin demoras, después de que la Task Force
Naval “organizada en tiempo récord”
desalojara a los argentinos de las islas, proceder a la instalación de una base
militar Aero Naval de envergadura de la OTAN en el Atlántico Sur.
Conclusión
5:
Existe suficiente documentación que prueba la valoración positiva de la OTAN
para desplegar dispositivos militares en el Atlántico Sur a los fines de
asegurar las LCMs: donde sería importante disponer de una Base Aero Naval de
envergadura que diera sustento a un dispositivo militar efectivo en el
Atlántico Sur.
EE.UU
en su “Free Ocean Plan” (Plan de Océanos Libres) dice explícitamente que las
islas en el Atlántico Sur en poder del Reino Unido en caso de necesidad podrían
convertirse en bases aeronavales, por lo que Gran Bretaña debía ser alentada a
mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circunstancia.
Puede
concluirse que según EE.UU. Malvinas debía mantenerse en poder del Reino Unido
y convertirse en una Base Aero Naval de la OTAN en el Atlántico Sur.
EL
ESCENARIO NACIONAL Y LOS ANTECEDENTES CAUSALES ENDOGENOS
En
ese periodo existió la iniciativa de crear el bloque militar en el Atlántico
Sur, esta idea fue concebida en la segunda mitad de los 70 por el entonces
comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, Alexander Haig, quien luego se
convertiría en el secretario de Estado de Estados Unidos y también luego
“mediador” entre Argentina y el Reino Unido durante la guerra.
La
organización se llamaría Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS) y
tendría como integrantes principales a Brasil, Argentina y Sudáfrica.
Esta
nueva alianza se convertiría en una especie de “sucursal” de la OTAN en el sur
del planeta.
En
mayo de 1981, estuvo el almirante Harry Train, jefe de la flota del Atlántico
de los EEUU. quien se entrevistó con el almirante Armando Lambruschini
(integrante de la Junta Militar, Comandante en jefe de la Armada) y con el almirante Jorge Anaya a quienes les
propuso la creación de la OTAS.
El
momento culminante en el esfuerzo para crear el nuevo bloque iba a ser la
cumbre entre los presidentes de Argentina y Brasil, Roberto Viola y Joao Figueiredo,
respectivamente. Al evento invitaron al general estadounidense Vernon Walters,
asistente especial del autor de la idea, el Secretario de Estado Alexander Haig.
Dicha
cita entre dos presidentes se celebró el 26 de mayo de 1981 en Buenos Aires,
pero Walters no acudió al evento porque Argentina había alterado su posición en
cuanto a la alianza. Originalmente la parte argentina estaba a favor de la
formación del nuevo bloque, pero después se unió a la posición de Brasil y
frustró el plan.
Algunos
expertos en geopolítica expresaron que los dos presidentes organizaron el
evento para sofocar la idea de la OTAS. En su comunicado conjunto después de la
cumbre Viola y Figueiredo indicaron que el Atlántico Sur tenía que estar fuera
de confrontaciones internacionales y rechazaron cualquier eje o zona de
influencia.
Esto
rompió con la posibilidad de tener un organismo militar supranacional en el
atlántico sur que estee alineado o subordinado la OTAN, por lo que sería necesario implementar
otra alternativa para fortalecer la seguridad de las LCMs en el
Atlántico Sur.
Previo
a este hecho Unos meses antes, en abril de 1981 ese mismo año había visitado la
Argentina el Jefe de Estado Mayor del Ejército estadounidense, el general
Edward Meyer. En su agenda se marcaba un encuentro con el general Galtieri, en
ese entonces Jefe del Ejército.
Durante
la reunión, Meyer planteó la necesidad de reemplazar al presidente de facto el
general Roberto Eduardo Viola, pues Argentina continuaba vendiendo granos a la
Unión Soviética mientras EE.UU. impulsaba un bloqueo cerealero. Sumado a este
hecho, la accion del General Viola que junto con Figueiredo frustro los planes
de EE.UU. de crear la OTAS seguramente sello su destino.
En
octubre de 1981, finalmente Galtieri viajó como Jefe del Ejército a EE.UU. para
asistir en el XIV Conferencia de Ejércitos Americanos.
Se
anunció que el 2 de noviembre, Vísperas del comienzo de la XIV CEA, Leopoldo F.
Galtieri se reunió en !a sede
diplomática argentina en Washington con:
Edward
Charles Meyer (jefe del ejército estadunidense)
Wallace
Nutttng (jefe del Comando Sur con asiento en la Zona del Canal. Panamá),
Gordon
Summer (asesor subsecretario asuntos Interamericanos Thomas O. Enders)
Vernon
Walters (asesor de Reagan y del secretario Alexander Haig)
Emund
Thompson (jefe del Estado Mavor Inteligencia del ejército norteamericano).
Como
vemos el General Galtieri tuvo una serie de reuniones con funcionarios de primer
nivel del gobierno norteamericano, en particular ligados al ámbito militar y el
aparato de defensa de EE.UU., algo llamativo y muy poco común para un jefe de
ejército de un país del tercer mundo. A no ser que esa persona tuviera,
consciente o inconscientemente, un papel especial a desempeñar en el futuro
para los intereses americanos.
Allí
en un encuentro en su honor, conocedores de su vanidad, recibió el mote de "general
majestuoso" por parte de los norteamericanos.
También
Galtieri, este general en jefe de un ejército del tercer mundo, fue recibido por el vicepresidente George H.
W. Bush, el que también cuatro años atrás era el Director de la CIA.
En
su agenda de reuniones en el Pentágono se reencontró con el general Meyer (jefe
del ejército estadunidense).
Al
respecto, el capitán de fragata (R) Jorge Sáenz en su libro "Malvinas. El
secreto de Galtieri", señala que el general estadounidense afirmó que:
"
Margaret Thatcher deseaba deshacerse de las Islas Falklands, pero que no tenía
argumento alguno para hacerlo, y que si lo intentaba se vería presionada por la
oposición y los elementos más radicalizados.
Meyer
decía que una forma de contribuir con Thatcher, sería realizar una operación
militar para recuperar las islas, y que una vez concentrada provocaría la
intervención de la ONU y en donde después las negociaciones entre los
representantes del gobierno argentino y los del Foreign & Commonwealth
Office, culminarían con la entrega de soberanía de Malvinas.".
También
debe considerarse, teniendo en cuenta los expectativas petroleras de la época sobre
el gran futuro potencial de la Cuenca de Malvinas, que algunos actores de
relevancia en los hechos anteriores a la Guerra de Malvinas tenían intereses
creados al respecto por su relacionamiento con algunas multinacionales del
rubro.
Thomas
Enders junto con Alexander Haig, eran socios en la “consultora estratégica”
Kissinger Associates Inc, cuya cabeza era nada menos que el influyente ex
secretario de Estado Henry Kissinger, hombre ligado a David Rockefeller, cabeza
del Clan petrolero heredero de la Standard Oil .
Thomas
Enders casualmente también había visitado a Argentina a fines de 1981, a la par
que se producía la caída del Gral. Viola y el encumbramiento del Gral. Galtieri.
Durante esta visita mantuvo sugestivas y discretas entrevistas con quienes iban
a ser designados ministros poco después, Roberto Alemann y Nicanor Costa
Méndez, es como si Kissinger contara con información clarividente al respecto o
que a la inversa hayan sido auscultados previamente para su aprobación o
promoción política.
El tercer
socio conspicuo de esa “consultora estratégica”, era nada menos que el
canciller Lord Carrington, ex secretario de Energía del Reino Unido, y ex
ejecutivo de petrolera Anglo-Holandesa Shell (Royal Ducth Schell).
Estos
hechos expuestos (exportación de cereales rompiendo el bloqueo a la URSS,
sofocación de la OTAS, intereses petroleros anglosajones, necesidad de una base
aeronaval de envergadura de la OTAN en el atlántico sur y la necesaria
inducción a la Junta Militar para la Recuperación de Malvinas) llevo finalmente al desplazamiento del
General Viola y el encumbramiento del General Leopoldo Fortunato Galtieri como
presidente de la nación el 22 de diciembre de 1981 que manifestó su total
alineamiento con EE.UU. en el reciente XIV Encuentro de Ejércitos Americanos en
Washington.
La
Dictadura Argentina acosada de problemas socio-políticos internos es cierto que
necesitaba de producir un hecho que la fortaleciera internamente, pero también
es cierto que el gobierno de Margaret Thatcher también lo necesitaba ya que
tenía solo el 23% de aprobación debido a graves problemas internos. Existía el
temor en EE.UU. de que se debilitara el gobierno de Thatcher, lo que
significaría el debilitamiento de uno de los principales aliados nucleares de
Reagan. Temían que un gobierno Laborista antinuclear tomase su lugar.
Por
lo que las crisis internas que ambos paises y las necesidades geopolíticas de
EE.UU. fueron 3 elementos más que incidieron en la evolución de los
acontecimientos.
Si
bien Gran Bretaña fue advertida en varios de sus informes que Argentina podría
reaccionar con una acción militar las islas estas no fueron reforzadas
militarmente y ya tenían un plan de contingencia elaborado en 1981. Ademas
habían suspendido la venta de los dos portaviones, de buques
de desembarco, lo mismo que alrededor de diez destructores, todo esto
sin motivo aparente. También en muchos buques mercantes aptos para transporte
de tropas, se instalaron quirófanos casi diez meses antes de la conflagración
de Malvinas.
En
marzo de 1982 en forma intencional el Reino Unido aprovecharía ,manipulando los
hechos con anterioridad, un elemento fortuito como fue el tema de los
chatarreros de Davidoff a los que sospechosamente les autorizaron un contrato
para desmontar unas viejas fabricas balleneras en las Georgias (Algo que el
informe Rattembach denomina el “Sarajevo del Atlántico
Sur”).
Una
vez desembarcados y tergiversando los hechos el Reino Unido con la sutileza retorcida que caracteriza al Foreign
Office provocaría intencionalmente un gran crisis diplomática, dando terminada
la negociación por la soberanía y que
llevaría a la Junta Militar a optar por una decisión extrema para la Argentina en
la resolución del conflicto.
Ambos
bandos tenían expectativas de los eventos que según sus propias estrategias
sabían que se iban a generar, en el caso de la Junta Militar cándidamente pensaba
en un desembarco controlado sin víctimas para obligar a negociar la soberanía
de Malvinas después, y más allá de potenciales complicaciones ninguna de las
partes consideraba probable que este conflicto escalara y desemboque en un
evento de la magnitud que tuvo la Guerra de Malvinas.
Pero
si ocurría que el conflicto generado e inducido por los anglosajones escalaba
igualmente sabían que la Argentina no podría derrotar a la principal alianza
militar de occidente. La resultante por lógica termino siendo altamente
beneficiosa para el Imperio británico, para EE.UU. y la OTAN con la instalación
de una deseada y preconcebida Base Aeronaval de gran magnitud en un punto
estratégico del Atlántico Sur.
HECHOS, CORTINAS DE HUMO Y SEÑALES ENGAÑOSAS DE
PREGUERRA: LAS VALORACIONES
EQUIVOCADAS
De
las conversaciones del almirante Anaya con el Almirante de la US Navy Harry
Train, se desprende que aquél era consciente de que el Reino Unido iba a dar de
baja a sus portaaviones y al 24% de sus buques de guerra llegando a la
conclusión de que el Reino Unido no tenía la capacidad ni la voluntad política
de defender sus intereses a 13.000 kilómetros de Gran Bretaña.
Las
falsas creencias, inducidas por comentarios que les realizaran oficiales de la
Royal Navy, que también trajeron desde Londres, el entonces comandante en Jefe
de la Armada e integrante de la Junta Militar, Jorge Anaya. Y su segundo, el
jefe de Inteligencia de la Armada y Comandante de la Flota de Mar, Walter
Allara.
Ambos
se habían desempeñado como agregados navales en Londres, habían visto el
desarrollo de la explotación hidrocarburífera en el Mar del Norte y regresaron
con el convencimiento de que el Reino Unido no reaccionaría militarmente si
Argentina recuperaba por ese medio las islas, ya que solo le interesaba el
petróleo existente en la Cuenca Malvinas, no la soberanía sobre ellas. En
círculos especializados se comentaba que en Malvinas podían existir reservas de
petróleo nueve veces superiores a las del Mar del Norte.
En
consecuencia creían que todo se podía arreglar con un módico canje, de entrega
de la explotación del petróleo, a cambio del reconocimiento de la soberanía a
favor de Argentina. Por eso junto con los preparativos militares para ocupar
las islas, comenzó a circular públicamente una nueva ley de hidrocarburos que
implícitamente posibilitaba ese canje.
La
creencia en este posible canje de petróleo por soberanía, se vio oportunamente
reforzada por el salvaje desguace de la flota de Su Majestad, que anunció el
ministro de Defensa inglés John Nott en 1981, que preveía incluso el retiro del
rompehielos Endurance de las islas Malvinas. Lo cual fue discutido y confirmado
públicamente en el Parlamento inglés a principios de 1982.
La
Junta Militar partió del convencimiento, en gran medida forjado por la estrategia
de desinformación de la que fueron objeto por parte de encumbrados miembros de
los organismos militares anglosajones, de que el Reino Unido no enviaría una flota a
tanta distancia por unas islas sin valor para ellos y que Estados Unidos se
mantendría neutral.
La
junta militar por su relación privilegiada con el país del norte confiaba en
poder tener apoyo sincero de EE.UU. a su favor creyendo que se mantenía el
interés norteamericano de forjar un Tratado del Atlántico Sur (OTAS) y una
eventual base Aero naval argentina en Malvinas.
La
Dictadura Argentina, Anaya y Galtieri en particular, además confiaba en que
Estados Unidos agradecería el rol ocupado por el ejército argentino en el golpe
de Bolivia de García Meza, la represión en
Honduras, la lucha contra el sandinismo en Nicaragua y contra la insurgencia
comunista en centro america en el denominado “Plan Charlie”.
La
“Operación Charly” es el nombre clave con el que fue conocida una operación
militar clandestina del Ejército Argentino en acuerdo con las Fuerzas Armadas
de los Estados Unidos para implementar en América Central los métodos
represivos ilegales del terrorismo de Estado en Argentina que fueron llevados a
cabo durante el Proceso de Reorganización Nacional.
Ese
papel argentino en América Central, llevado a cabo por instigación
estadounidense, después fue la pieza central del plan de Reagan para centro
america producto del pacto con la Junta Militar.
Este
papel desempeñado sumado al radical anticomunismo del régimen argentino hacía
creer posible que en una lógica de Guerra Fría,
el apoyo estadounidense sería sustancial lo cual era una auto sobrevaloración
equivocada por parte de la Junta Militar, algo que después quedo demostrado
durante la Guerra de Malvinas, donde se evidencio que en el tablero geopolítico
global el peso del Reino Unido era cualitativamente mayor.
Arturo
Frondizi en tres oportunidades declaro públicamente que en 1981 lo había
visitado el general norteamericano Vernon Walters quien era asesor del
presidente Reagan y también asesor del secretario del Departamento de Estado
Alexander Haig, quien hasta hacia dos años habia sido Comandante Supremo de la
OTAN e ideólogo de crear la OTAS.
Vernon
Walters le había pronosticado que… “EE.UU. propiciaría un desembarco
argentino en las Islas Malvinas; posteriormente EE.UU. apoyaría nominal y
fácticamente a Gran Bretaña en la recuperación del archipiélago a efectos de congelar
el pleito de la soberanía; el motivo de tal actitud sería la necesidad de
instalar una base militar en las islas; finalmente, dijo que su país no
podía contar con la Argentina, porque era considerado poco confiable por su
falta de estabilidad política.”
Tam
Dalyell, investigador británico, aseguró que Walters habría visitado nuestro
país en forma intermitente entre octubre de 1981 y febrero de 1982; en esas
ocasiones en algunos ámbitos relevantes del poder Vernon Walters habría
planteado la necesidad de establecer un dispositivo
de defensa en el Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las
Islas Malvinas operadas por las FF. AA. argentinas.
Conclusión
6: En
varios documentos y pronunciamientos EE.UU. y la OTAN manifestaron la necesidad
de contar con una Base Aero Naval en el Atlántico Sur para completar un
dispositivo militar que controle el paso oceánico al Sur de África y también el
paso interoceánico Atlántico Pacifico.
Siendo
que la Argentina frustro los planes de una OTAS alineada con la OTAN y además
no era confiable por su inestabilidad política en el documento Overseas Free
Plan EE.UU. plantea la necesidad de que el Reino Unido mantenga el control de
las islas del atlántico sur en disputa por su soberanía con Argentina y
determino la necesidad de establecer un dispositivo de defensa en el
Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las Islas Malvinas
operadas manejadas por el Reino Unido y al servicio de la OTAN.
Para
ello montaron una estrategia de desinformación y engaño sobre la Dictadura
Argentina para inducirla a la recuperación de Malvinas por medios militares
para después recuperarlas las fuerzas de la OTAN, congelar el tema de la
soberanía a favor del Reino Unido e instalar allí una Base Aeronaval de
envergadura.
(continuara
en la tercera parte)
Ariel
Rolfo
LINKS y Fuentes de Referencia
Dos de las principales fuentes de referencias, de las que
incluso se transcriben partes, han sido “Conflicto del Atlántico Sur: la
hipótesis de una guerra fabricada” de Mariano C. Bartolomé” y las investigaciones
del capitán de fragata retirado de infantería de Marina y licenciado en
Seguridad, Jorge Saénz, que se hallan en el libro: «El engaño a Galtieri,
Malvinas».
Ambos trabajos son recomendables de leer en su
totalidad.
(1) El Conflicto del Atlántico
Sur: la hipótesis de una guerra fabricada. Mariano C. Bartolomé
https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN834/834-BARTOLOME.pdf
https://cancilleria.gob.ar/es/politica-exterior/cuestion-malvinas
http://centrougarte.unla.edu.ar/museomalvinas/salas/geografia/sala.php?sala_id=2&id=10
https://www.fundacionmalvinas.org/las-causas-del-conflicto-armado/
Repensar el
Conflicto del Atlántico Sur, a la luz del escenario estratégico internacional
de 1982
https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2022/04/malvinas_40a_final_digital.pdf
https://stripteasedelpoder.com/2021/04/malvinas-como-eeuu-emboco-a-galtieri-y-embosco-a-argentina/
file:///C:/Users/ariel/Downloads/17973-Texto%20del%20art%C3%ADculo-80888-1-10-20230131.pdf
https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/quintosol/article/view/4179/6707
https://www.laprensa.com.ar/491745-La-criminal-falacia-del-whisky-de-Galtieri.note.aspx
https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/cuadernosdemarte/article/view/5665/html

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