ELECCIONES PASO 2021: REFLEXIONES


Zygmunt Bauman acuño los conceptos de Modernidad Líquida y Sociedad Líquida para definir el actual momento de la historia en el que las realidades sólidas de nuestros abuelos, los ideales, los valores o el trabajo y el matrimonio para toda la vida, se han desvanecido y que se ha dado paso a un mundo más precario, más cambiantes, más ansioso por la inmediatez donde reina el relativismo.

En esta modernidad liquida las elecciones encontraron al electorado argentino:

- En una realidad irritante por las contingencias sanitarias y sociales que durante casi dos años ocasiono la pandemia con una necesidad psicológica y emocional de un cambio de la realidad.
– Con depresión económica, problemas laborales, inflación de precios, todos estos problemas en gran parte como consecuencia de la pandemia y en parte también por el manejo “prolijo”, ordenado o conservador de la economía hecho por el gobierno, algo desaconsejable en estos tiempos excepcionales.
– Con una gran manipulación de conciencia de la población producto de la Guerra Psicológica instrumentada a través de una gran presión mediática constante de los grupos multimedios que responden a los grupos de poder permanente (Oligarquía contemporánea)

También a una población con una gran animadversión manifiesta a la clase política, cansada de promesas incumplidas tratando de encontrar alternativas distintas a la dirigencia tradicional donde el resultado generalmente son candidatos mediáticos con un alto índice de conocimiento público pero poca idoneidad para el cargo y nula pertenencia o compromiso a un espacio político.

Dentro de ese marco general desmotivador y particularmente escéptico para el ciudadano común se desarrollaron las elecciones PASO en Argentina donde buena parte de los votantes, con una memoria frágil por el pasado macrista reciente, actuaron en consecuencia castigando con el voto al actual gobierno al que en gran medida consciente o inconscientemente, justificadamente o no lo consideraron responsables de sus males.

Hay que considerar también que la sociedad tiene en gran medida la “cabeza quemada” por la Guerra Cultural y Comunicacional pero también en muchos casos tiene la heladera vacía, precariedad laboral o inseguridad física concreta en forma cotidiana.
Todo eso juega en el ánimo del votante y quiere que eso cambie. No importa si el actual gobierno es el responsable o no. No es un voto producto de la lógica y la comprensión política profunda que es algo que el votante general no tiene, la memoria es débil y pesan mucho más las vivencias cotidianas a la hora de votar. Por ello también las campañas políticas intensifican su accionar en los últimos 10 días de campaña que es cuando recién el votante analiza y toma la decisión.

La población general no está constituida por analistas políticos que en función de sus conclusiones y un balance preciso de la situación regla su comportamiento o sino que está constituida en su inmensa mayoría por seres humanos que luchan denodadamente por sobrellevar el día a día en una realidad difícil desde lo socio económico pero también desde la incertidumbre de la cambiante realidad política argentina, desde la metamorfosis cultural contemporánea, en sus valores tradicionales y en sus creencias.

Lamentablemente muchas veces la parte más activa de la sociedad, la militancia política de los partidos, está encorsetada en marcos conceptuales ideológicos o teñidos de algún fanatismo sectorial que les impide vislumbrar la realidad contemporánea de la población tal cual es, llegando muchas veces a conclusiones muy elaboradas desde el análisis político pero con poco anclaje en la realidad.
No cumplen con ese precepto de Mao que decía que el militante se debe mover entre la población como un pez en el agua, daría más la impresión que se quedaron viviendo en una pecera ideológica o de facción política la cual le es cómoda y agradable pero poco practica para modificar la realidad.

Es importante tener convicciones e identidad política como así también un marco ideológico conceptual pero el mismo es para analizar y modificar positivamente la realidad, no para que la realidad se adapte a este.

Quizás también, por algunas de las razones expuestas anteriormente, es que gran parte de la población mostro apatía por el proceso eleccionario teniendo estas elecciones el menor índice histórico de participación donde se registró un 67% de votantes del padrón, donde por ejemplo en la provincia de Santa Fe el 42 % del padrón no fue motivado a participar por ninguna oferta electoral en juego, pese a que hubo 23 listas y varios frentes políticos.

En el presente ya no existe con la intensidad de otras épocas referencias de movimientos o partidos que transmitan una épica política y una pertenencia monolítica a los mismos. Hoy lo que existe mayoritariamente en la población es una Conciencia Política Liquida que fluctúa según la realidad vivencial del momento la cual tiene un bajo componente político y un alto componente emocional-vivencial.

Por otra parte como agravante podemos decir que la clase política vive un micro clima propio con dirigentes, militantes y funcionarios aislados de la realidad cotidiana de la población .Hace tiempo que han perdido en gran medida la sensibilidad de receptar los reclamos del pueblo y lamentablemente la militancia muchas veces los justifica.

La política es lucha de intereses y de proyectos de país, por ello no da lo mismo quien gobierne ya que desde el origen de la emancipación nacional existen dos argentinas una donde los sectores minoritarios de la sociedad junto con intereses de potencias externas siempre han tratado por implantar un proyecto de minorías para explotar al pueblo y al país.
Del otro lado existe el campo nacional y popular pugnando por concretar en algún momento de su genesis histórica una patria justa, libre y soberana para todos/as.

La intensidad política multifacética que tiene el accionar de los Grupos de Poder no podrá ser revertida con acciones políticas homeopáticas del progresismo políticamente correcto, si no se enfrenta con una fuerza de mayor intensidad que revierta la ofensiva oligárquica el resultado será una nueva derrota del campo popular. En este sentido se vera si el Peronismo recupera su rol de eje del movimiento nacional o termina siendo una copia del PRI mejicano que termino siendo cooptado por el Establishment y derrotado estratégicamente.

Como dice una vieja frase “Solo el Pueblo salvara al Pueblo” por lo que, dadas las circunstancias, habrá que seguir militando, aunando voluntades para lograr la masa crítica poblacional necesaria para que tanto en lo electoral como en la movilización popular se tenga la contundencia necesaria para lograr que la patria justa, libre y soberana no solo siga siendo un anhelo sino que en algún momento se empiece a volver una realidad.

También habrá que seguir militando para que este Progresismo bobo vacío, esta Modernidad Liquida que solo genera la angustia de un horizonte sin certezas pueda ser cambiada para recuperar el sueño de un futuro esperanzador. Para esto habrá que recrear un Sujeto Político Colectivo que enamore, que vuelva a trasmitir una mística militante que promueva el cambio positivo anhelado para el pueblo y la nación.

Ariel Rolfo

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