NUEVO MUNDO MULTIPOLAR (Primera Parte)
DESGLOBALIZACION: DE WASHINGTON A CORNUALES
Durante los últimos 40 años, los acuerdos internacionales se
han regido por lo que se conoce como el Consenso de Washington, que a partir de
los años 90 fue promovido por la élite globalista occidental en el que los
políticos internacionales privilegiaron una visión neoliberal a ultranza.
En términos generales, el ideario económico apostaba a la globalización cimentada en un
conjunto de políticas económicas, que incluían la reducción del déficit fiscal
por la vía del gasto, la disminución de la progresividad impositiva, la
privatización de las empresas públicas, la liberalización internacional del
comercio y los mercados de capitales, la facilitación de la inversión
extranjera y la desregulación de los mercados laborales.
En el contexto, las Elites Económicas y las empresas multinacionales
eran los actores privilegiados independientes que competían entre sí, sin la participación
del Estado y muchas veces en detrimento de este y sus pueblos.
Recientemente en Junio de 2021 el Consenso de Cornualles , que
fue desarrollado en respuesta a la pandemia mundial por el Panel de Resiliencia
Económica del G7, en el mismo se propuso poner fin a la liberalización del
comercio como un fin en sí mismo; usar la inversión pública y un libro de
reglas reescrito para dar forma y crear mercados, y desplegar el poder de las
instituciones multilaterales como asi también de los gobiernos para que sirvan
como control de las corporaciones multinacionales en una variedad de
áreas.
El Consenso de Cornualles propone una renovada asociación
entre el gobierno de los paises centrales, sus elites y las empresas para
enfrentar los grandes desafíos sociales del momento como la pandemia, el cambio
climático pero también la desigualdad social, la precariedad laboral, la
desarticulación del sistema productivo de los paises centrales provocada por la
globalización y la competencia con China.
El Consenso de Washington “minimizó el papel del Estado en
la economía y presionó a favor de una agresiva agenda de libre mercado,
desregulación, privatización y liberalización comercial”. El Consenso de
Cornualles aparece ahora como “un nuevo contrato social internacional”, “una
relación radicalmente distinta en la que el Estado coordinaría
asociaciones público-privadas para crear una economía resiliente, sostenible y
equitativa”. Estamos en el punto de inflexión de un cambio de
paradigma ya que el Estado en lugar de ser prescindente como actor
económico y efectuar “correcciones reactivas sobre las fallas de mercado”, el
Estado ahora actuaría de modo proactivo “creando los tipos de mercados que
necesitamos”.
Ante el nuevo panorama internacional el consenso de la élite
occidental finalmente ha cambiado, ya hay un enfoque alternativo que está
comenzando a echar raíces.
Ejemplo de ello es por ejemplo lo que ocurrió en el último
encuentro del Foro Económico de Davos de 2022 donde se propuso la importancia para
los paises o los bloques de tener cadenas logísticas confiables y “repatriar”
la producción o instalarla en paises confiables (Near-Shoring).
Atrás quedaron aquellos días en que todos parecían estar
trabajando para un mundo globalizado sin fronteras; de repente, todos reconocen
que las fronteras nacionales son esenciales para el desarrollo económico y la
seguridad.
El nuevo conjunto de políticas propuestas implica que las
reglas de larga data del sistema de comercio librecambista internacional del
mundo unipolar globalizado se quebrarán o se romperán, las nuevas reglas para
el siglo XXI respetan los intereses de las elites económicas y las corporaciones
multinacionales pero con un reordenamiento geopolítico y geoeconómico más
integral, más estable y más seguro para el Bloque Atlantista dentro del contexto multipolar que inexorablemente
se consolida con el paso del tiempo.
Dentro de este reordenamiento geopolítico y geoeconómico que
se pretende realizar a escala global desde el Bloque Atlantista conducido por
el Estado Profundo Anglo-Yanqui seguirán existiendo paises centrales y paises
periféricos o coloniales, por lo que es importante para los paises periféricos
como la argentina no escuchar los cantos de sirenas renovados que surgirán de
esta nueva cara del Imperialismo necesitado de asegurarse cadenas logísticas o
mercados de consumidores en el nuevo mundo multipolar.
Será inteligente también aprovechar la coyuntura para generar los relacionamientos que sean más convenientes para nosotros con los bloques en gestación y que junto con los aliados regionales que lo posibiliten generar una instancia supranacional de desarrollo, autonomía estratégica y soberanía regional que nos posibilite alcanzar en un futuro el destino de grandeza que merecen nuestros pueblos
A.R.

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