LA
GUERRA FRIA EN ARGENTINA
Sintético
análisis de la genesis de los movimientos insurgentes en la argentina y la
represión paraestatal en el marco de la Guerra Fría.
Implicancias geopolíticas externas y resultantes históricas.
INDICE
LA
GUERRA FRIA EN ARGENTINA
LOS
70: LA VICTORIA DE WINSTON CHURCHILL
FACTORES
INTERNOS Y EXTERNOS
GUERRA
FRIA: EL MARCO IDEOLOGICO OCCIDENTAL
MARCO
ESTRATEGICO:
Doctrina de Contencion. Doctrina de Seguridad Nacional.
MARCO
TACTICO OPERATIVO:
La Escuela Francesa
LA
ESTRATEGIA SOVIÉTICA
CASO
ARGENTINO
CARACTERIZACION
POLITICA DE LA MILITANCIA LOS 70:
ORGANIZACIONES GUERRILLERAS
ORGANIZACIONES
REPRESIVAS PARAESTATALES
EL
DIVIDE ET IMPERA ANGLOSAJÓN
LOS
PROTAGONISTAS LOCALES DEL ENFRENTAMIENTO
TERCER
GOBIERNO PERONISTA: CERCADO POR LA GEOPOLÍTICA DE LA GUERRA FRÍA
LA
RESULTANTE HISTORICA: HERIDAS QUE NO CIERRAN
LA
GUERRA FRIA EN ARGENTINA
LOS
VIOLENTOS 70: LA VICTORIA DE WINSTON CHURCHILL
“La estrategia es debilitar y corromper por
dentro a la Argentina, destruir sus industrias, sus fuerzas armadas, fomentar
divisiones internas apoyando a bandos de derecha e izquierda, atacar su cultura
en todos los medios, imponer dirigentes políticos que respondan a nuestro
Imperio…” Winston Churchill
Esta
frase en el párrafo superior ha circulado profusamente atribuida al que fuera
primer ministro del Reino Unido pero es una frase apócrifa.
Winston Churchill nunca la dijo pero por su actuación política como uno de los más feroces cancerberos colonialistas del imperialismo británico bien podría haberla dicho.
La
utilidad de esa frase es que sintéticamente expresa el pensamiento y obrar
profundo que ha tenido el imperialismo anglosajón en Latinoamérica y en
particular en los violentos 70 en la Argentina.
FACTORES
INTERNOS Y EXTERNOS
Este
análisis no pretende ser un análisis integral de los hechos y factores
involucrados en los eventos y la violencia de los 70.
Existieron
motivaciones e intereses internos, inclusive de los propios actores mencionados
pero que no son expuestos ya que en este análisis se trata de poner foco en los
factores externos involucrados y la incidencia que tuvieron las geopolíticas de
las potencias dominantes en la guerra fría sobre los hechos históricos
acontecidos en esa época en la Argentina.
GUERRA FRIA: EL MARCO IDEOLOGICO OCCIDENTAL
MARCO ESTRATEGICO:
Doctrina de Contencion. Doctrina de Seguridad Nacional.
El
desarrollo de la visión de la Doctrina de la Seguridad Nacional en Latinoamérica
en la época de la guerra fría ha estado influenciado y subordinada la
estrategia geopolítica global estadounidense de la Doctrina de Contención.
En
síntesis podríamos decir que mientras EE.UU. y la OTAN se mantendrían activas
conteniendo la no expansión del comunismo fuera de su esfera de influencia
(Doctrina de Contencion), sus fuerza militares serian que se prepararían para
una confrontación global contra el enemigo comunista representado por la Unión Soviética.
Mientras que las fuerzas armadas de los paises satélites se ocuparían de la
contencion y el combate del comunismo dentro de sus fronteras.(Doctrina de la
Seguridad Nacional)
Por
lo tanto en la faz conceptual estratégica el papel de las fuerzas militares
latinoamericanas dejaría de tener a la Doctrina de Defensa Nacional como marco
conceptual operativo respecto de un enemigo externo y pasarían a contener
internamente en sus paises la no propagación del Comunismo Internacional Apátrida
(Enemigo Interno) adoptando los principios de Doctrina de la Seguridad Nacional
y bajo el concepto de las Fronteras Ideológicas.
La
ideología del anticomunismo propia de la Guerra Fría le dio sentido y le proporcionó
a la Doctrina de la Seguridad Nacional su dinámica.
Con la generalización del uso de esta categoría política el plano militar se convirtió en la base de las relaciones internacionales de EE.UU. con el resto del continente. Esta tendencia se manifestó en el intervencionismo a través de los golpes de estado en los países latinoamericanos.
Para
llevar adelante esta estrategia de Seguridad Nacional e implementarla operativamente en terreno se llevarían
adelante las acciones tácticas encuadradas bajo los principios de la Doctrina
de la Guerra Moderna o Guerra Contrainsurgente de la Escuela Francesa.
A partir de estos marcos conceptuales las
fuerzas armadas latinoamericanas fueron entrenadas ya desde fines de los años
50 por oficiales franceses veteranos de las guerras de Argelia e indochina y
posteriormente en la Escuela de las Américas del Comando Sur del ejército de
EE.UU. en Panamá.
También
operativamente en terreno se formó a las fuerzas latinoamericanos en el uso de
la Guerra Psicológica y La Estrategia de Tensión enfocada al frente interno de
sus paises sobre su propia población.
“Estrategia
de la Tensión” es un término que explica las tácticas
de grupos de contrainsurgencia secretos organizados por la CIA (Las Redes Stay
Behind en Europa), durante la Guerra Fría bajo la Doctrina de Contencion.
Esta accion de los
grupos fue puesta en práctica con el fin de dividir, manipular y controlar la
opinión pública usando tácticas dirigidas a infundir miedo, diseminando
propaganda, creando desinformación, guerra psicológica y utilizando agentes
provocadores, atentados terroristas, operaciones de falsa bandera subversiva
para alcanzar sus objetivos tácticos y estratégicos.
El
Manual de Campo de Ejército de EE.UU. 30-31B es un presunto apéndice
clasificado que describe tácticas secretas de contrainsurgencia.
En particular, identifica una "estrategia de tensión" que involucra ataques violentos que luego se atribuyen a los grupos radicales de izquierda para convencer a los gobiernos aliados de la necesidad de contraatacar.
Se le ha llamado el Manual de Campo de Westmoreland.
Esta “Estrategia de Tensión” también fue puesta en práctica en Latinoamérica, principalmente en los violentos 70.
Se
utilizó entonces la rígida lógica militar de la oposición
"amigo-enemigo" para crear el concepto de "enemigo interno",
transformando al adversario político en enemigo. Sin lugar a dudas el cambio
militar contemporáneo más importante a nivel profesional fue la sustitución del
“viejo profesionalismo de defensa externa" por el "nuevo
profesionalismo de la seguridad interna.
Una
conclusión que puede sacarse sobre la Doctrina de Seguridad Nacional en América
Latina es que ésta fue un planteamiento ideológico político con una
racionalidad dicotómica militar amigo-enemigo la cual fue ejecutada por medio
de golpes de Estado donde el enemigo era, además de organizaciones de
izquierda, toda organización o movimiento popular que desafiara el orden
instaurado por el Hegemon Americano.
MARCO TACTICO OPERATIVO: LA ESCUELA FRANCESA
Hay
Tres ideas se presentaron de forma recurrente en la formación emanada por la
Escuela Francesa y que buscaron implantarse en las fuerzas armadas y en
particular en el Ejército argentino:
1-La Existencia de un conflicto global en el que una amenaza comunista pretendía desestabilizar el orden nacional existente
El
militar debía creer que existía un conflicto global y que él era parte del
mismo. Este conflicto se representa como una lucha sin cuartel en la que los
comunistas se infiltran dentro de las naciones capitalistas a fin de
desestabilizarlas, adoctrinando a las masas trabajadoras y estudiantiles para
que se interfiera en el orden establecido por la sociedad burguesa.
Este conflicto tiene como representantes antagónicos al bloque socialista de paises totalitarios (con la URSS a la cabeza) y a las democracias occidentales y cristianas definidas como los paises ‘libres’.
Así
que la capacidad de defensa no se proyecta ya hacia el exterior, sino hacia el
enemigo interno que amenaza el orden nacional existente, nuestra idiosincrasia,
nuestro forma de vida y la seguridad de las instituciones.
Este es el escenario global sobre el cual se representa la escena local, el contexto en el que es comprensible la existencia de una guerra y por lo tanto de una defensa.
En
este contexto se plantea que existe una “ guerra revolucionaria que amenaza a
la Argentina y forma parte de la revolución mundial, instrumento del
marxismo-leninismo para extender su control sobre el tercer mundo”.
Según
esta visión forjada en las fuerzas armadas y de seguridad “los grupos
subversivos y guerrilleros violan sin
ningún miramiento los principios morales que sostienen la sociedad nacional,
porque eran valores de la sociedad burguesa a la que se proponía destruir”.
2-Debido a este escenario se debía librar una guerra contra la subversión
que se había infiltrado en la sociedad: era el enemigo interior a derrotar.
Según
el general Martín Balza, en declaraciones a la periodista francesa
Marie-Monique Robin: “los franceses aportaron a la Argentina una
concepción nefasta y perversa, que literalmente envenenó el espíritu de los
oficiales de mi generación: la del enemigo interior”
Esta
noción, que los militares argentinos abrazaron, cobra importancia al volverse
una peligrosa fuente de paranoia, pues como declara Balza: “todos nosotros, yo
incluido, interiorizamos el hecho de que el enemigo contra el cual debíamos
batirnos era nuestro propio conciudadano: con el que estábamos a punto de
almorzar, el profesor de nuestros hijos o nuestro vecino”
3-El Fin
justifica los Medios: La búsqueda del bien mayor justificaba todo proceder
En
el contexto de esta llamada ‘guerra contrainsurgente’, toda acción tendiente a
destruir los grupos subversivos debía estar justificada por un principio de
bien mayor; es decir, una creencia de que las acciones propias y de grupo
estaban conducidas por un proyecto tendiente a obtener una mejora social.
En este sentido, el militar se entendía a sí mismo como un defensor del sistema que resguardaba a su vez el orden, la paz, la libertad y la estabilidad, que el comunismo buscaba destruir a través de sus brazos armados.
Una
de las enseñanzas más importantes que instaura la Escuela Francesa es que las operaciones deben hacerse con el fin de “nutrir los
sistemas de inteligencia con información suficiente para planear los
movimientos de ataque y defensa, así como el desmembramiento de las redes
formadas por los grupos guerrilleros.”
Los
métodos de obtención de información desembocan directamente en la práctica sistemática
de la tortura que era considerada un arma de guerra.
A partir de la instrucción, el militar debe entender que esta información es crucial a fin de proteger el orden social y las vidas de otros habitantes.
LA ESTRATEGIA
GEOPOLITICA SOVIÉTICA
En
su esquema operativo global durante la guerra fría el Imperialismo soviético
estuvo centrado en mantener su control sobre su esfera de influencia y en
territorios fuera de ella tuvo una accion dual:
Por
un lado a los Partidos Comunistas locales los mantuvo fuera de las acciones
insurgentes guerrilleras y los utilizo como una segunda línea diplomática.
Por
otro lado promovió los levantamientos insurgentes y guerrilleros, en Latinoamérica
en particular a través de su satélite Cuba que proporcionaba formación y
entrenamiento en la isla. El objetivo de esta línea de accion era generar
inestabilidad dentro de la Esfera de Influencia Yanqui.
EL CASO ARGENTINO
Durante
la década de 1960 la penetración yanqui fue económica e ideológica:
La
penetración económica fue a través de las multinacionales, las grandes
corporaciones industriales y de los organismos financieros.
La
penetración ideológica fue por
medio del fortalecimiento de los vínculos con las Fuerzas Armadas de la región,
lo que se tradujo en un creciente militarismo. Esto implicó no solamente
otorgar un rol político central a la corporación castrense, sino legitimar su
accionar en el seno de la sociedad civil.
Bajo
el gran paraguas de la Doctrina de la Seguridad Nacional y del Anticomunismo,
las Fuerzas Armadas latinoamericanas actuaron como un elemento central para
evitar también el avance de toda una amplia gama de políticas de carácter
nacionalista, populista, reformista o revolucionario que cuestionaran el status
quo colonial, que debería seguir subordinado económica y geopolíticamente al
Hegemon Yanqui.
El
golpe de estado del 28 de junio de 1966 en argentina por ejemplo abrió el paso
a un proceso de concentración y desnacionalización de la economía, represión de
la protesta social, imposición del libre mercado y anulación de las
instituciones representativas establecidas por la Constitución.
El
fundamento es que se habían “creado las condiciones propicias para una sutil y
agresiva penetración marxista en todos los campos de la vida nacional, y
suscitando un clima que es favorable a los desbordes extremistas y que pone a
la nación en peligro de caer ante el avance del totalitarismo colectivista”
(Acta de la Revolución Argentina)
Efectivamente,
a partir de estos sucesos (o quizás más primigeniamente a partir del plan
CONINTES de 1960) el argumento de la amenaza comunista sería utilizado en
adelante para justificar la proscripción del peronismo y por lo tanto, el golpe
de Estado.
Ello no quiere decir que la doctrina de la seguridad nacional y su apropiación por gran parte de los militares argentinos no tuviera un componente claramente anticomunista sino que, además de ello, en el plano interno sirvió para combatir y perseguir en un sentido amplio al movimiento popular y a las fracciones más radicalizadas del peronismo en particular.
Estos
hechos antecedentes, sumado a la accion psicológica continental, sumado al
marco conceptual de la Doctrina de la Seguridad Nacional y complementado por el
marco operativo de la Doctrina Contrainsurgente de la Escuela Francesa hizo que
la política estadounidense que las promovió impulsara la represión más cruenta
y generalizada en el continente, especialmente hacia la década de 1970.
Por
ello podemos considerar que en el caso argentino, la nacionalización de la
doctrina de la seguridad nacional implicó la persecución no solamente de los
movimientos políticos de ideología revolucionaria de izquierda, sino también particularmente
del peronismo que era quien principalmente desafiaba el orden establecido y la hegemonía
imperialista Anglo-Yanqui en el país.
Es
necesario destacar que la influencia estadounidense en la región en general y
en la argentina en particular fue posibilitada por intereses internos, donde
la sucesión de gobiernos de facto no puede explicarse unilateralmente en
función de la política exterior de los Estados Unidos, sino que también es
necesario resaltar que los factores civiles internos y los grupos de poder
nacionales son los que con su anuencia y
colaboración hicieron posible los avances de determinados intereses económicos,
políticos y estratégicos tanto de estos grupos oligárquicos locales como de los
grupos multinacionales en detrimento del interés nacional.
CARACTERIZACION
POLITICA DE LA MILITANCIA LOS 70
Si
se tuviera que buscar una máxima que sintetice el obrar tanto de la derecha
como de la izquierda en argentina en los 70 quizás podría ser:
“El
Fin justifica los Medios. La búsqueda del bien mayor justificaba todo proceder”
El
marco Político doctrinario de la derecha era que ante la amenaza del Comunismo
Internacional Totalitario que venía promoviendo una revolución a escala
mundial, habia que enfrentarlo y derrotarlo ya que la misma tendía a amenazar y
destruir el modo de vida democrático, occidental y cristiano que profesaba
nuestra nación.
Ademas
aquellas facciones de derecha que se hallaban en el interior del peronismo
consideraban que estas fuerzas izquierdistas ateas por ser internacionalistas
de concepción marxista propugnaban un entrismo para destruir desde adentro el
movimiento antiimperialista, nacional y cristiano que era el peronismo.
El
marco Político doctrinario de la izquierda es que era necesario terminar con el
accionar bonapartista y reformista del peronismo. Para ello era necesario
esclarecer ideológicamente al pueblo y promover una verdadera revolución popular
fundamentada no en el Socialismo Nacional promovido por el justicialismo sino en
el socialismo científico que para ellos era el marxismo.
Esta revolución popular y antimperialista acabaría con el sistema de explotación de los capitalistas y con la oligarquía cipaya aliada al imperialismo.
El
fundamentalismo ideológico y la lógica dicotómica amigo-enemigo primo de manera
superlativa en el accionar de ambas facciones.
Es
como si una enfermedad autoinmune se hubiera apoderado del cuerpo político de
la nación donde el brazo derecho y el brazo izquierdo no se reconocían entre si
como partes de una misma comunidad por lo que trataban de exterminarse
mutuamente, despersonalizando al adversario y obrando en forma fraticida como
si fueran incompatibles, sin darse cuenta que ambos eran parte de un mismo
cuerpo político, parte de una misma la nación.
En
lugar de primar la política y una metodología democrática racional de resolución
de controversias se optó por la irracionalidad de la violencia extrema, lo que
produjo un cisma dentro ámbito nacional que fue después imposible de recomponer,
donde la única solución posible era el extermino del adversario.
Ambas
facciones altamente motivadas ideológicamente, comprometidas con sus ideales y
con una metodología operacional propia, cuestionable en la mayoría de los casos,
inauguraron una orgia de violencia que los aniquilo en una destrucción mutua
asegurada y dejo profundas heridas en el seno de la nación.
ORGANIZACIONES
GUERRILLERAS
Su
accionar estuvo apuntalado por el pensamiento de John William Cooke y la
doctrina de la guerra insurgente, enunciada por el Che Guevara en su discurso a
la comunidad argentina en la Habana, en 1962:
“Nosotros demostramos que las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba basta el paroxismo estas luchas” (Discurso pronunciado en La Habana, el 25 de Mayo de 1962, ante la comunidad Argentina).
Las guerrillas estaban identificadas y eran en cierta medida dependientes del proyecto comunista internacional, formaron parte de un proceso desplegado en gran parte de los países latinoamericanos, pero definidas por idénticos parámetros: una lucha armada continental organizada después del triunfo de la revolución cubana, alcanzado en enero de 1959.
El proceso subversivo en los distintos países fue similar, las consignas idénticas, iguales los argumentos políticos, y las contradicciones simultáneas o posteriores fueron las mismas. Algo que pone en evidencia que tenían un denominador común, que eran en cierta medida parte de la estrategia geopolítica soviética de desestabilización de la región que era parte de la esfera de influencia yanqui.
Esto
último no quiere decir que los movimientos guerrilleros carecieran de objetivos
nacionales propios y legítimos, pero desde el apadrinamiento ideológico,
cultural, geopolítico proveniente de la órbita soviética y en particular de su
satélite cubano, los movimientos insurgentes guerrilleros de la izquierda
latinoamericana siempre tuvieron ese cordón umbilical que les daba su marco
político de funcionamiento.
MOVIMIENTOS
INSURRECCIONALES ARGENTINOS
UTURUNCOS:
En 1959, con el nombre de Uturuncos y liderados por Enrique Manuel Mena,
surgió el primer grupo en Tucumán.
Consistió en un conglomerado heterogéneo de jóvenes que se decían justicialistas y que bregaban por el retorno al país del ex presidente Juan Domingo Perón, a la sazón exilado luego de su derrocamiento en 1955.
Esta primera operación guerrillera fue pergeñada desde Cuba por el ex diputado nacional justicialista John William Cooke.
El
impacto político con el que especulaban los Uturuncos se derrumbó cuando en
plena acción los órganos oficiales del Partido Justicialista condenaron
severamente el intento guerrillero.
Únicamente se implementó una drástica represión policial que detuvo a casi todos los integrantes de la banda.
RESISTENCIA
PERONISTA Y PERONISMO REVOLUCIONARIO: John William Cooke operó desde La Habana
para introducir la concepción marxista revolucionaria en el peronismo y a su
inspiración se debieron las tempranas organizaciones Resistencia Peronista y
Peronismo Revolucionario.
Agruparon a sinceros militantes peronistas, pero básicamente fueron verdaderos anticipos del proceso de penetración ideológica denominado «entrismo», que consistió en la conquista de organismos, grupos y personas para modificar desde adentro su esquema de ideas e invertirlo progresivamente.
FUERZAS
ARMADAS PERONISTAS: El “entrismo” es lo que sucedió también con las llamadas Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) que, pese a su origen
abiertamente anticomunista y específicamente contrario a la revolución cubana,
comenzaron lentamente a variar de posición a comienzos de los años sesenta.
Nacidas para afirmar la doctrina justicialista -incluso mediante violentos encontronazos en manifestaciones callejeras y en los medios estudiantiles- durante esos años de impedimentos políticos para el peronismo, ingresaron paulatinamente en acciones delictivas para recaudar fondos con miras a un futuro contestatario todavía indefinido y lejano. Una vez que lo hicieron, se mostraron los primeros efectos del entrismo.
FRENTE
REVOLUCIONARIO INDOAMERICANO POPULAR: En 1961 surge el Frente
Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP), que fue la primera, y
rápidamente agotada, organización que fundaron en 1961 los hermanastros de
Mario Roberto Santucho
.
EJÉRCITO GUERRILLERO DEL PUEBLO: En 1963 el llamado Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) al mando del periodista argentino Jorge Masseti -íntimo de Ernesto Guevara- y la conducción militar del capitán cubano Hermes Peña Torres, que formaba parte de la guardia personal del Che.
La
operación (su misión consistía en crear un foco rural preparatorio de la
posterior llegada de Guevara. Debía expandirse y respaldar la formación de
campamentos revolucionarios creando la logística destinada al posterior
desembarco de Guevara en la selva del sur boliviano) fue organizada por
Abelardo Colomé Ibarra, que con los años alcanzaría la jerarquía de general del
ejército de Cuba y se desempeñaría como ministro del Interior de Fidel Castro.
Desde sus inicios, el EGP estuvo infiltrado por falsos guerrilleros que eran
agentes de Inteligencia de la Policía Federal Argentina.
Las FAP actuaron como un verdadero puente
ideológico y por su organización absolutamente descentralizada se convirtieron
en inasibles y hasta se rodearon de un cierto misterio al carecer de jefes
visibles e identificables, pero crecieron y con el tiempo aportaron recursos a
las bandas que comenzaron a formarse en los finales de la década.
MONTONEROS
-FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS: Las FAP desgastadas y divididas, iniciados
los años setenta dieron paso a las nuevas guerrillas como los Montoneros, las
Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), los Descamisados o las Fuerzas Armadas
de Liberación (FAL), que representaron una escalada operativa mayor e
ideológicamente identificadas con el marxismo que con otros grupos como el
Partido Comunista Revolucionario o las corrientes estrictamente trotskistas
como La Verdad y sus derivaciones ofrecían variables para el reclutamiento y la
base para crear nuevas estructuras si las primeras se agotaban.
El
EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO (ERP): Brazo armado del Partido
Revolucionario de los Trabajadores (PRT) cuyo jefe máximo Santucho -el
preferido por Fidel Castro- tenía contactos con determinados sectores del
radicalismo, criticaba abiertamente a Perón y a su movimiento, ofrecía un menú
ideológico que mezclaba el trotskismo con el marxismo.
PARTIDOS
COMUNISTAS: Con relación al papel cumplido por los Partidos
Comunistas, el caso argentino no difirió de lo ocurrido en otras latitudes.
Las dirigencias partidarias tradicionales se opusieron formalmente a las
guerrillas pues estimaban premonitoriamente que serían derrotadas,
inaugurándose un proceso que demoraría en exceso la victoria mundial del
comunismo.
En los hechos, esas dirigencias cumplieron con los deseos de la URSS de no inmiscuirse abiertamente en la guerra revolucionaria para no comprometerla y mantener su capacidad diplomática comercial, pues los soviéticos eran crónicos compradores de cereales y alimentos.
ORGANIZACIONES
REPRESIVAS PARAESTATALES
El
funcionamiento de la para estatalidad represiva no comenzó
en el periodo 1973-1976 como se quiere hacer creer, sino que aunque con menor
envergadura e intensidad comenzó antes, puede encontrarse atisbos de la misma
en el período 1966-1973, o yendo más atrás en la historia podríamos ir por
ejemplo al asesinato del abogado Marcos Satanowsky por esbirros del Servicio de
Inteligencia del Estado en 1957 o la desaparición del obrero y militante
peronista Felipe Vallese en 1962, o a los fusilamientos de José León
Suárez, masacre realizada de
manera clandestina e ilegal contra doce civiles el 9 de junio de 1956.
Aunque
la primera accion a escala podría buscarse en el Plan CONINTES (Conmoción
Interna del Estado) que el14 de marzo de 1960 el gobierno de Arturo Frondizi
puso en marcha.
En él las Fuerzas Armadas argentinas tomaron el control del país y lo dividieron en zonas de operaciones, siguiendo el ejemplo de sus instructores franceses en Argelia. El objetivo principal era poner fin a la “amenaza terrorista”. Bajo la difusa figura del terrorista se apuntaba a los obreros y jóvenes que participaban en los comandos de la Resistencia peronista.
Todos estos casos son indicios importantes para indagar respecto al inicio y el funcionamiento de la para estatalidad represiva en la argentina.
Dentro
del esquema conceptual metodológico de la guerra contrainsurgente de la escuela
francesa existente en el país desde la década de 1960, entre las medidas
ilegales y clandestinas a utilizar figuraba precisamente el uso de fuerzas paraestatales, en base a esto se
estructuraron varias organizaciones.
Una
de las más conocidas, pero no la única, fue la autodenominada Alianza
Anticomunista Argentina (Triple A). Entre quienes dirigían la Triple A estaba José
López Rega, Ministro de Bienestar Social (miembro de la P 2 – controlada por la
CIA) y Alberto Villar, Jefe de la Policía Federal.
La
Triple A utilizaba de manera ilegal a efectivos de la Policía Federal, del
Ministerio de Bienestar, personal de la Secretaría de Inteligencia del Estado a
cargo de Aníbal Gordon y miembros de las Fuerzas Armadas vestidos de civil que
desde mucho antes habían tenido su entrenamiento para la guerra
contrainsurgente.
En 1975, luego del desplazamiento de López Rega, las
Fuerzas Armadas pasaron a controlar y subordinar los grupos parapoliciales, ya para
esa fecha “la Triple A había pasado a manos del General Harguindeguy como Jefe
figurativo y a las del hoy General Jorge Suárez Nelson como Jefe operativo.
También
se organizó en Córdoba el Comando Libertadores de América, vinculado a la
policía provincial cordobesa y luego al III Cuerpo de Ejército en Córdoba.
En Mendoza también existieron otros grupos parapoliciales
como ser el CAM (Comando Anticomunista de Mendoza) que cumplió funciones
similares a las de la Triple A, y el Comando Moralizador Pío XII.
Existieron
en paralelo a este esquema otras organizaciones peronistas de derecha como la
Alianza Libertadora Nacionalista que en 1973 reaparece, el Comando de
Organización CDO, la CNU Concentración Nacional Universitaria o las patotas
provenientes de los sindicatos en particular la de la Unión Obrera Metalúrgica
(UOM), que actuaron principalmente estas últimas más en el ámbito obrero
sindical impidiendo que los "zurdos” coparan los sindicatos.
Estas
otras organizaciones de derecha, que no formaban parte del aparato estatal pero
contribuían y colaboraban con el accionar represivo, tuvieron un lugar
destacado que no puede ser subsumido simplemente como parte de la Triple A,
básicamente porque no se trataba de escuadrones de la muerte sino de
organizaciones de cuadros políticos, sindicales, estudiantiles, policiales o
militares, que en determinados momento recurrían al uso de la violencia
política.
Las organizaciones paraestatales fueron responsables de cientos de amenazas, atentados y asesinatos contra militantes de la izquierda peronista en un primer momento y luego contra todos aquellos que alteraran el orden establecido, tanto desde la lucha sindical, política, cultural, como desde la subversión de valores fundamentales de la moral dominante.
También
se llevó adelante una “Estrategia de Tensión”.
Esta accion de los grupos paraestatales fue puesta en práctica con el fin de dividir, manipular y controlar la opinión pública usando tácticas dirigidas a infundir miedo, diseminando propaganda, creando desinformación, guerra psicológica y utilizando agentes provocadores, atentados terroristas, operaciones de falsa bandera subversiva para alcanzar sus objetivos tácticos y estratégicos.
Esta “Estrategia de Tensión” tuvo un impacto
significativo sobre vastos sectores de la sociedad civil acondicionándola
conceptual y emocionalmente para ser un basamento poblacional activo que pidió,
apoyo y sostuvo el posterior golpe de estado.
Este
accionar por parte de la para estatalidad se desarrolló en gran medida como una
accion refleja a la accion insurgente de la guerrilla izquierdista, que desde
antes del inicio del gobierno del general Perón estuvo activa con asesinatos políticos
como aconteció con el Secretario General de la CGT José Ignacio Rucci,
realizando secuestros extorsivos o atacando cuarteles y comisarias con víctimas
fatales.
Como
dijimos la Triple A no fue una novedad, la existencia de organizaciones
parapoliciales por ejemplo ya puede ser rastreada en la prensa desde la
dictadura de la autodenominada “Revolución Argentina”.
La
aparición de las organizaciones político-militares en la década de 1960 con la pérdida del monopolio de la violencia,
llevaron al Estado nacional a colocar en la clandestinidad parte de su
actividad represiva, reforzando los servicios de inteligencia y alimentando
grupos de carácter parapolicial y paramilitar vinculados con sectores
nacionalistas.
El
accionar final de las organizaciones paraestatales se modulo en parte después
de la promulgación del decreto del 6 de octubre 1975 que colocaban bajo órbita
de las Fuerzas Armadas la “ejecución de las operaciones militares y de
seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los
elementos subversivos en todo el territorio del país”.
Y
el accionar de las mismas concluyo al poco tiempo del golpe del 24 de marzo de
1976 pasando las fuerzas armadas junto con la policía a conducir operativamente
la “guerra antisubversiva” contra las organizaciones guerrilleras armadas y
contra las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, sociales,
religiosas, etc que significaran una amenaza a los intereses de las clases
oligárquicas locales y al interés geopolítico del imperialismo anglosajón en la
región.
Esto
demuestra que detrás del andamiaje de todas las organizaciones paraestatales
estaba la estructuración conceptual, metodológica y operativa que el
imperialismo yanqui fue plasmando sobre las fuerzas armadas y de seguridad latinoamericanas
a lo largo de más de una década durante la Guerra Fría.
También
demuestra que una vez derrocado el Gobierno Popular Justicialista las Fuerzas
Armadas, que eran sujeto principal preparado por el Hegemon Americano durante
años para este tipo de evento, son quienes coordinaron y se hicieron cargo de
la eliminación del “enemigo interno” del orden colonial establecido por el
imperio anglosajón, algo funcional a la geopolítica yanqui en su lucha global
de la Contencion del Enemigo Soviético.
EL DIVIDE ET IMPERA ANGLOSAJÓN
Ademas de la
funcionalidad a la Estrategia Global de Contencion, estas doctrinas tuvieron
una funcionalidad adicional no menor para el imperialismo anglosajón en
argentina.
En primer lugar lograron
dividir y enfrentar al pueblo en una guerra política interna fraticida en
función de una contradicción secundaria de derecha contra izquierda cuando en
realidad la contradicción principal en un país colonial como la argentina era Liberación
o Dependencia, Patria o Colonia.
En segundo lugar
lograron divorciar al pueblo de su brazo armado, actuando en consecuencia sus
fuerzas armadas como guardias pretorianas del imperio anglosajón contra su
propio pueblo.
En tercer lugar permitió
que la oligarquía cipaya nativa, socios locales del imperialismo, usufructúen los
golpes de estado concentrando aún más su poderío económico y teniendo como
sostenedores del proceso a las fuerzas armadas que debido a su colonización
ideológica eran funcionales a los intereses foráneos del imperialismo yanqui.
LOS PROTAGONISTAS
LOCALES DEL ENFRENTAMIENTO
Tanto
las fuerzas armadas y las organizaciones paramilitares de derecha como asi
también las fuerzas insurgentes de izquierda, más allá de las motivación patriótica que tuvieron muchos de sus
integrantes, cometieron delitos y actos aberrantes donde en última instancia
solo fueron peones en el juego geopolítico global de la Guerra Fría.
Ambos
bandos, auto justificados por su compromiso ideológico con el proceso que encarnaban, actuaron con convicción apoyados en sus
creencias pero frecuente y sistemáticamente violando derechos fundamentales de
las personas y leyes del estado, con víctimas inocentes en muchos casos.
En
el caso de la derecha y las fuerzas paraestatales actuaron clandestinamente,
violando las leyes de la nación, los derechos humanos y llevando adelante en
forma progresiva un verdadero terrorismo de estado.
En
el caso de la izquierda también actuaron en forma delictiva violando derechos
humanos fundamentales y en última instancia siendo funcionales para justificar
la accion represiva de la derecha, que además de tener mayor poder de fuego, hacía
años que metodológicamente se venía preparando para un evento de esta
naturaleza.
Objetivamente
ambas partes actuaron divorciadas del pueblo y contra el gobierno popular del
peronismo desestabilizándolo, donde dentro del mismo también habia actores en
ambas partes del conflicto.
En
ambas facciones sus cuadros tácticos operacionales que estaban imbuidos de una
gran convicción ideológica y entrega personal donde “La búsqueda del bien
mayor justificaba todo proceder.”
La
salvedad que cabe hacer es que las conducciones estratégicas a cargo de las
distintas estructuras, tanto de las insurgentes guerrilleras como la de
represión para estatal, tuvieron un responsabilidad mucho mayor en los eventos
acontecidos que sus subordinados y también muchas veces motivaciones e
intereses espurios que en la mayoría de los casos se mantienen ocultos.
También
debe hacerse la salvedad con muchos actores particulares de los eventos pertenecientes
a ambas partes del conflicto que eran personas sin integridad, inmorales e
infames, que aprovechando el marco de esta guerra civil encubierta dieron
rienda suelta a sus más bajas pasiones y a sus más oscuras perversiones.
TERCER
GOBIERNO PERONISTA:
CERCADO POR LA GEOPOLÍTICA DE LA GUERRA FRÍA
La
genesis de la violencia de los grupos guerrilleros y los grupos paraestatales
represivos son anteriores al tercer gobierno peronista pero se podría decir, más
allá de la permanente actividad subversiva desestabilizante del ERP, que la eclosión
de la violencia insurgente interna en el peronismo y la activación superlativa del aparato clandestino de
represión para estatal detona con el asesinato de José Ignacio Rucci.
No
existía ningún tipo de justificativo para se produjera el asesinato de José
Ignacio Rucci, fue un ataque artero a un dirigente popular, representante de
los trabajadores, soporte del gobierno
peronista y cuadro auxiliar irremplazable del Líder.
Inevitablemente
el gobierno tuvo que responder a esta agresión que era un preanuncio del
escalamiento de la accion coercitiva de organizaciones de izquierda y quizás el
gobierno no lo hizo de la mejor manera, pero actuó defensivamente ante el
ataque de la izquierda, que con violencia terrorista, quería subvertir el orden establecido en
forma violenta y condicionar a un régimen democrático popular legitimo.
La contraofensiva no se hizo esperar y rápidamente se activó un gran dispositivo de represión que también contemplo actividad represiva para estatal.
Habría
que contemplar cuatro actores principales en esta tragedia nacional:
La
sociedad civil sobre la que la “estrategia de tensión” tuvo un impacto
significativo acondicionándola
conceptual y emocionalmente para ser un basamento poblacional activo cierto que
pidió, apoyo y sostuvo el posterior golpe de estado.
Los
grupos guerrilleros preexistentes al tercer gobierno peronista con una
influencia extranjera promovida por la Unión Soviética a través principalmente
de su satélite cuba, donde muchos de sus dirigentes tuvieron formación y
entrenamiento en la isla.
Los
grupos de derecha, en gran medida fueron permeados por la Doctrina de la
Seguridad Nacional imperante, que junto con los servicios de inteligencia, la
policía y las fuerzas armadas fueron los que operacional formaron parte de la
represión para estatal clandestina.
El
cuarto actor fue el pueblo peronista y el gobierno nacional justicialista,
victimas principales del proceso, sobre los que hubo una accion de pinzas
llevada adelante por dos facciones:
-
La Guerrilla de izquierda (influida por el imperialismo soviético y la
experiencia cubana) que con actos terroristas desestabilizaron al gobierno
popular y fueron en última instancia funcionales al golpe militar que respondía
a los intereses oligárquicos locales y a los intereses Imperiales Anglosajones.
-El
imperialismo Anglo-yanqui que junto con sus aliados locales, representados por
la oligarquía vernácula y en particular su agente operacional privilegiado las
fuerzas armadas (ya colonizadas ideológicamente por la Doctrina de la Seguridad
Nacional), tuvieron una participación activa para desencadenar los eventos.
Estas
dos facciones tuvieron una accion desestabilizante efectiva sobre el gobierno
popular, que sumado al conflicto interno existente en el peronismo y la
debilidad del gobierno surgida tras la muerte del líder, lograron su caída a
través de un golpe de estado a manos del sujeto principal preparado por el
imperialismo para un evento de esta naturaleza: las Fuerzas Armadas.
LA
RESULTANTE HISTORICA
Es
difícil determinar que fue primero en los 70 si la represión paraestatal o la
accion insurgente de la izquierda pero inevitablemente se cumplió en términos
políticos la tercera ley de la mecánica newtoniana que predice que “toda accion
genera una reacción”.
Esto
no fue algo meramente coyuntural sino que ya era algo que se venía estructurado
y elaborado con un carácter sistémico. Fue una evolución natural de un proceso político
promovido y preparado por los poderes geopolíticos internacionales imperantes
del momento, donde cada uno de ellos movía sus peones en el tablero nacional.
Excepto
las conducciones estratégicas de estos sectores antagónicos, donde quizás
primaban otros intereses y motivaciones, los cuadros tácticos operativos tanto
del campo de los nacionalistas de derecha como sus enemigos del campo de la
izquierda revolucionaria actuaron con sus metodologías propias y con su firme
convicción de que su obrar era en beneficio del bien común, del pueblo y de la
patria.
Era
un accionar donde para ambas partes El Fin justificaba los Medios y La búsqueda del bien mayor justificaba todo
proceder.
Hoy
podemos apreciar como en esa época la Argentina, sus organismos de seguridad,
sus fuerzas armadas, los agentes de sus instituciones y su militancia política
idealista de derecha y de izquierda fueron en gran medida víctimas de la maquinaria
geopolítica perversa de la Guerra Fría.
Las
consecuencias de ello que llegan hasta el presente son:
-Un
periodo histórico que hasta el día de hoy suscita divisiones en el pueblo y la
nación como una cuestión todavía en parte irresuelta.
Algo sumamente útil para los intereses geopolíticos del poder colonial y sus socios locales, la oligarquía vernácula, que saquean y someten a la Argentina. Una verdadera victoria para el principio de Divide et Impera utilizado sistemáticamente a lo largo de la historia por el colonialismo anglosajón.
-Una
etapa histórica frustrada en sus objetivos nacionales, con una generación
política comprometida con sus ideales de cambio pero completamente anulada por
los antagonismos generados y estéril políticamente en su momento protagónico.
-Un
trauma nacional y también traumas personales, particularmente en todos aquellos
que fueron víctimas del terrorismo tanto de izquierda como de derecha.
-Unas
Fuerzas Armadas aisladas, que quedaron por un estigma histórico divorciadas de
su pueblo y posteriormente a la guerra de Malvinas completamente
desarticuladas, desarmadas y esterilizadas para la defensa nacional.
A pesar de que ha pasado medio siglo de estos hechos
todavía hay heridas abiertas que serán difíciles de cerrar sino media la
comprensión profunda que todos de un lado y del otro fueron víctimas de una
Maquinaria Geopolítica Global macabra y funcional a los imperios enfrentados.
Por otra parte no puede haber la misma responsabilidad histórica entre aquellos que conducían estratégicamente y tenían poder de decisión que aquellos que solo fueron cuadros tácticos que llevaron adelante las acciones.
Tampoco se puede justificar ideológicamente los procederes ilícitos, ilegales, inmorales o aberrantes. Como dijo el viejo General un delito es un delito fuere cual fuere su motivación ideológica, delito que puede prescribir o no, pero que es necesario asumir como tal si media una integridad personal en sus actores.
Para reencontrar el camino de la concordia y la paz interior bueno será asumir que en gran medida todos fueron víctimas de una coyuntura histórica aberrante, que todos en gran medida fueron víctimas de la manipulación geopolítica superestructural de las potencias de la guerra fría
Para reencontrar el camino de la concordia y la paz
interior bueno será también repensar en
clave política el “Los hermanos sean unidos…” del Martin Fierro, o el llamado a
la Sinodalidad del Papa Francisco…Todos, o el “Unidos o Dominados” de los 70 de
Juan Domingo Perón.
Ariel Rolfo
Links y Fuentes:
La doctrina de seguridad
nacional: materialización de la guerra fría en américa del sur. Francisco Leal
Buitrago (CLACSO)
Violencia paraestatal y organizaciones de derecha. Aportes para repensar el
entramado represivo en la Argentina, 1970-1976 -Juan Luis Besoky
El Historiador. Como nacio
la chista de la guerrilla argentina
La doctrina francesa
y el terror en América Latina. El Ortiba
Represión estatal y
violencia paraestatal en la historia reciente argentina. Universidad de La
Plata
https://journals.openedition.org/nuevomundo/68974
https://www.elhistoriador.com.ar/como-nacio-la-chispa-de-la-guerrilla-argentina/
https://www.memo.com.ar/opinion/gustavo-cairo-la-tragedia-de-los-70-mas-alla-de-los-7-300-desaparecidos/
file:///C:/Users/ariel/Downloads/63-Otros-641-1-10-20160901.pdf
Implicancias geopolíticas externas y resultantes históricas.
Doctrina de Contencion. Doctrina de Seguridad Nacional.
La Escuela Francesa
ORGANIZACIONES GUERRILLERAS
Winston Churchill nunca la dijo pero por su actuación política como uno de los más feroces cancerberos colonialistas del imperialismo británico bien podría haberla dicho.
MARCO ESTRATEGICO:
Doctrina de Contencion. Doctrina de Seguridad Nacional.
Con la generalización del uso de esta categoría política el plano militar se convirtió en la base de las relaciones internacionales de EE.UU. con el resto del continente. Esta tendencia se manifestó en el intervencionismo a través de los golpes de estado en los países latinoamericanos.
En particular, identifica una "estrategia de tensión" que involucra ataques violentos que luego se atribuyen a los grupos radicales de izquierda para convencer a los gobiernos aliados de la necesidad de contraatacar.
Se le ha llamado el Manual de Campo de Westmoreland.
Esta “Estrategia de Tensión” también fue puesta en práctica en Latinoamérica, principalmente en los violentos 70.
1-La Existencia de un conflicto global en el que una amenaza comunista pretendía desestabilizar el orden nacional existente
Este conflicto tiene como representantes antagónicos al bloque socialista de paises totalitarios (con la URSS a la cabeza) y a las democracias occidentales y cristianas definidas como los paises ‘libres’.
Este es el escenario global sobre el cual se representa la escena local, el contexto en el que es comprensible la existencia de una guerra y por lo tanto de una defensa.
En este sentido, el militar se entendía a sí mismo como un defensor del sistema que resguardaba a su vez el orden, la paz, la libertad y la estabilidad, que el comunismo buscaba destruir a través de sus brazos armados.
A partir de la instrucción, el militar debe entender que esta información es crucial a fin de proteger el orden social y las vidas de otros habitantes.
(Acta de la Revolución Argentina)
Ello no quiere decir que la doctrina de la seguridad nacional y su apropiación por gran parte de los militares argentinos no tuviera un componente claramente anticomunista sino que, además de ello, en el plano interno sirvió para combatir y perseguir en un sentido amplio al movimiento popular y a las fracciones más radicalizadas del peronismo en particular.
Esta revolución popular y antimperialista acabaría con el sistema de explotación de los capitalistas y con la oligarquía cipaya aliada al imperialismo.
“Nosotros demostramos que las condiciones especiales de Cuba, las condiciones subjetivas iban madurando al calor de la lucha armada, que la lucha armada era un catalizador que agudizaba las luchas, que llevaba basta el paroxismo estas luchas” (Discurso pronunciado en La Habana, el 25 de Mayo de 1962, ante la comunidad Argentina).
Las guerrillas estaban identificadas y eran en cierta medida dependientes del proyecto comunista internacional, formaron parte de un proceso desplegado en gran parte de los países latinoamericanos, pero definidas por idénticos parámetros: una lucha armada continental organizada después del triunfo de la revolución cubana, alcanzado en enero de 1959.
El proceso subversivo en los distintos países fue similar, las consignas idénticas, iguales los argumentos políticos, y las contradicciones simultáneas o posteriores fueron las mismas. Algo que pone en evidencia que tenían un denominador común, que eran en cierta medida parte de la estrategia geopolítica soviética de desestabilización de la región que era parte de la esfera de influencia yanqui.
Consistió en un conglomerado heterogéneo de jóvenes que se decían justicialistas y que bregaban por el retorno al país del ex presidente Juan Domingo Perón, a la sazón exilado luego de su derrocamiento en 1955.
Esta primera operación guerrillera fue pergeñada desde Cuba por el ex diputado nacional justicialista John William Cooke.
Únicamente se implementó una drástica represión policial que detuvo a casi todos los integrantes de la banda.
Agruparon a sinceros militantes peronistas, pero básicamente fueron verdaderos anticipos del proceso de penetración ideológica denominado «entrismo», que consistió en la conquista de organismos, grupos y personas para modificar desde adentro su esquema de ideas e invertirlo progresivamente.
Nacidas para afirmar la doctrina justicialista -incluso mediante violentos encontronazos en manifestaciones callejeras y en los medios estudiantiles- durante esos años de impedimentos políticos para el peronismo, ingresaron paulatinamente en acciones delictivas para recaudar fondos con miras a un futuro contestatario todavía indefinido y lejano. Una vez que lo hicieron, se mostraron los primeros efectos del entrismo.
.
EJÉRCITO GUERRILLERO DEL PUEBLO: En 1963 el llamado Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP) al mando del periodista argentino Jorge Masseti -íntimo de Ernesto Guevara- y la conducción militar del capitán cubano Hermes Peña Torres, que formaba parte de la guardia personal del Che.
En los hechos, esas dirigencias cumplieron con los deseos de la URSS de no inmiscuirse abiertamente en la guerra revolucionaria para no comprometerla y mantener su capacidad diplomática comercial, pues los soviéticos eran crónicos compradores de cereales y alimentos.
En él las Fuerzas Armadas argentinas tomaron el control del país y lo dividieron en zonas de operaciones, siguiendo el ejemplo de sus instructores franceses en Argelia. El objetivo principal era poner fin a la “amenaza terrorista”. Bajo la difusa figura del terrorista se apuntaba a los obreros y jóvenes que participaban en los comandos de la Resistencia peronista.
Todos estos casos son indicios importantes para indagar respecto al inicio y el funcionamiento de la para estatalidad represiva en la argentina.
Las organizaciones paraestatales fueron responsables de cientos de amenazas, atentados y asesinatos contra militantes de la izquierda peronista en un primer momento y luego contra todos aquellos que alteraran el orden establecido, tanto desde la lucha sindical, política, cultural, como desde la subversión de valores fundamentales de la moral dominante.
Esta accion de los grupos paraestatales fue puesta en práctica con el fin de dividir, manipular y controlar la opinión pública usando tácticas dirigidas a infundir miedo, diseminando propaganda, creando desinformación, guerra psicológica y utilizando agentes provocadores, atentados terroristas, operaciones de falsa bandera subversiva para alcanzar sus objetivos tácticos y estratégicos.
CERCADO POR LA GEOPOLÍTICA DE LA GUERRA FRÍA
La contraofensiva no se hizo esperar y rápidamente se activó un gran dispositivo de represión que también contemplo actividad represiva para estatal.
Algo sumamente útil para los intereses geopolíticos del poder colonial y sus socios locales, la oligarquía vernácula, que saquean y someten a la Argentina. Una verdadera victoria para el principio de Divide et Impera utilizado sistemáticamente a lo largo de la historia por el colonialismo anglosajón.
Por otra parte no puede haber la misma responsabilidad histórica entre aquellos que conducían estratégicamente y tenían poder de decisión que aquellos que solo fueron cuadros tácticos que llevaron adelante las acciones.
Tampoco se puede justificar ideológicamente los procederes ilícitos, ilegales, inmorales o aberrantes. Como dijo el viejo General un delito es un delito fuere cual fuere su motivación ideológica, delito que puede prescribir o no, pero que es necesario asumir como tal si media una integridad personal en sus actores.
Para reencontrar el camino de la concordia y la paz interior bueno será asumir que en gran medida todos fueron víctimas de una coyuntura histórica aberrante, que todos en gran medida fueron víctimas de la manipulación geopolítica superestructural de las potencias de la guerra fría
https://www.elhistoriador.com.ar/como-nacio-la-chispa-de-la-guerrilla-argentina/
https://www.memo.com.ar/opinion/gustavo-cairo-la-tragedia-de-los-70-mas-alla-de-los-7-300-desaparecidos/
file:///C:/Users/ariel/Downloads/63-Otros-641-1-10-20160901.pdf

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