*SALUD PUBLICA: NEGACIONISTAS VERSUS SANITARISTAS*
El
DENGUE y el COVID no son enfermedades para menospreciar ya que sus efectos
sobre la población pueden ser desvastadores. Por esta razón no es lo mismo
tener un gobierno con políticas sanitarias
públicas que actúen en forma intensa, idónea y efectiva sobre una epidemia para
minimizar su impacto o tener un gobierno que sea inoperante, inepto sanitariamente
y carente de voluntad o deseos para actuar sobre la calamidad sanitaria.
Por
ello en Salud Publica no es lo mismo tener un Gobierno proactivo con Sanitaristas
Idóneos que tener Gobierno de Negacionistas que abjuran del papel del estado y
las políticas públicas.
Hace
cuatro años atrás el 11 de marzo de 2020 se declaró por parte de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) la pandemia de COVID-19 y hoy en perspectiva podemos
tener una visión mas fundamenta en las estadísticas sanitarias y poblacionales del
impacto que tuvo.
Según
un importante estudio de referencia publicado en la prestigiosa revista médica
The Lancet, el impacto total de la pandemia de COVID-19 ha sido mucho mayor de
lo que indican las muertes reportadas debido únicamente a la COVID-19.
Al
31 de diciembre de 2021, las muertes notificadas a nivel mundial debido a
COVID-19 alcanzaron los 5,94 millones, pero el número estimado de acuerdo al
estudio de muertes excedentes fue casi 3,07 veces (95% UI 2,88–3,30) mayor,
alcanzando 18,2 millones (17,1–19,6).
La
tasa mundial de exceso de mortalidad para todas las edades debido a la pandemia
de COVID-19 fue de 120,3 muertes (113,1–129,3) por 100 000 habitantes.
No
obstante, según el estudio de los 12,3 millones más de muertes en exceso en
comparación con las muertes por COVID-19 notificadas, probablemente se
demostrará que una fracción sustancial de ellas se debe a una infección por
SARS-CoV-2.
Las
exigencias de distanciamiento social y otras restricciones pandémicas podrían también
haber disminuido las muertes por algunas enfermedades y lesiones, como los
accidentes de tráfico, y aumentar otras, como las muertes por enfermedades
crónicas y agudas afectadas por el aplazamiento de la búsqueda de atención en
sistemas de atención de salud sobrecargados pero ello todavía no puede ser
dilucidado con certeza estadística.
El
parámetro de Exceso de Mortalidad debido a la pandemia de COVID-19, definido
como la diferencia neta entre el número de muertes durante la pandemia (medido
por la mortalidad por todas las causas observada o estimada) y el número de
muertes que se esperarían sobre la base de tendencias pasadas en La mortalidad
por todas las causas es, por tanto, una medida crucial del verdadero número de
víctimas de la pandemia de COVID-19.
Comprender
el verdadero impacto en la mortalidad de la pandemia de COVID-19 es crucial
para la toma de decisiones de salud pública.
El
análisis sugiere que 18,2 millones (95% UI 17,1–19,6) de personas murieron en
todo el mundo debido a la pandemia de COVID-19 (medida por el parámetro estadístico
científico del Exceso de Mortalidad) entre el comienzo de la pandemia (1 de
enero de 2020) y a finales de diciembre de 2021, que es 3,07 veces (2,88–3,30)
mayor que el número informado de muertes relacionadas con COVID-19.
Los
hallazgos del estudio indican en consecuencia que el impacto total de la
pandemia ha sido mucho mayor de lo que sugieren las estadísticas oficiales.
El
exceso global acumulado de muertes por la pandemia mencionado hace que la
COVID-19 sea potencialmente una de las principales causas de muerte a nivel
mundial durante el período de la pandemia, dadas las tasas y tendencias de
otras causas de muerte antes de la pandemia.
CASO
ARGENTINO: PASADO Y PRESENTE
Una
serie de estudios, parametros estadísticos sanitarios y en particular un
informe de la OMS asegura que la Argentina tuvo una de las mejores gestiones de
la pandemia de la región, el reporte demuestra que, pese a que los países más
ricos que tuvieron la mayor parte de los suministros como vacunas, tratamientos
antivirales, barbijos y kits de testeos, hubo otros como la Argentina, con
menores ingresos y sistemas de salud colapsados, que actuaron de forma óptima y
obtuvieron menos muertes de lo esperado durante la pandemia.
La
Argentina en 2020 tuvo un 12,6 por ciento más de muertos que en el promedio de
los cinco años anteriores -2015 a 2019- y eso ubica al país por debajo del
exceso de mortalidad mundial que se estableció ese año en 14,3 por ciento. Para
ver los contrastes existentes es pertinente hacer notar que entre los países
que tuvieron más Exceso de Fallecimientos que la Argentina están México (50.9
por ciento más que en un año habitual); Estados Unidos (20,5 por ciento),
Brasil (19,8), Italia (15,4) y hasta Chile (16,9), país al que ponían como
modelo.
DENGUE,
COVID Y EL NUEVO GOBIERNO
Durante
la pandemia de COVID el hilo ideológico de las nuevas derechas intolerantes,
disruptivas en lo político, carentes de todo basamento científico, y sumamente irresponsables en el tema
sanitario, llevaron a que fueran fervientes propaladoras de mitos antivacunas y
furibundos militantes anti cuarentena.
Por
supuesto que en este accionar no podemos dejar de ver que su motivación más que
por convencimiento y la salud de la población fue por generar en la ciudadanía un
animadversión y una desestabilización política del gobierno de turno para
usufructuar a futuro este accionar. Algo que hay que reconocer que, sumado a
errores propios del gobierno en otras áreas, les dio buenos resultados.
En
los hechos hoy queda demostrado que este accionar no solo fue contrario a la
salud pública de la población sino que también estos sujetos de la Nueva Derecha
(Macrismo y Libertarios) obraron como verdaderos boicoteadores de las sensatas
y adecuadas políticas sanitarias del gobierno del Frente de Todos que estaban validadas
científicamente y coherentes en su accionar con lo que se llevó adelante a nivel
mundial por la inmensa mayoría de los gobierno.
Aquellos
gobiernos negacionistas la epidemia y que minimizaron inicialmente en sus políticas
publica el accionar sanitario del estado en sus territorios, tuvieron altos
costos en vidas como fueron el caso de EE.UU. y Brasil.
Muchos
ignorantes siguen manteniendo que fueron un error las políticas preventivas y
de aislamiento social durante la pandemia, o centran su criticas idiotas sobre
hechos marginales condenables como fueron el cumpleaños de Fabiola en Olivos o
el Vacunatorio Vip en el Ministerio de Salud, que si bien éticamente son
condenables, desde el punto de vista sanitario son hechos sin ninguna importancia
cualitativo ni impacto cuantitativo a considerar.
Estos
hechos menores condenables fueron potenciados inteligentemente en el marco de
la guerra psicológica sobre la ciudadanía instrumentada por el aparato
comunicacional del enemigo, algo que lamentablemente termino siendo el
significante principal de la pandemia en la mente de la población en general y
aun en la mente de idiotas, de débiles mentales en el campo político propio que
en lugar de defender con madurez política y conocimiento científico la gran
accion sanitaria del Gobierno de Alberto Fernández terminaron siendo también
fiscales acusadores con el libreto escrito por el Antipueblo.
Hoy
argentina esta sufriendo la mayor epidemia de Dengue de su historia, una enfermedad
peligrosa, y como agravante de la situación tenemos un gobierno ausente y
contrario a las políticas activas de salud pública.
Sus
dos principales características, que pueden tener deletéreos resultados en la
salud de la población son:
-*Precariedad
Conceptual Sanitaria:* Estos son los mismos (Milei, Bulrrich, Macri, etc)
que con una gran irresponsabilidad e ignorancia durante la epidemia de COVID-19
combatían las acciones sanitarias con respaldo científico del gobierno del
Frente de Todos que con el tiempo se demostraron exitosas, adecuadas y
efectivas.
-*Pauperización
de Politicas Publicas en Salud:* Todavía resuena en el aire cuando Javier
Milei prometió eliminar el Ministerio de Salud considerando que este organismo de
gobierno es un gasto innecesario, demostrando de esta manera un concepción que
tiene un verdadero desinterés por la salud de la población, algo que si bien todavía
no concreto formalmente en la realidad es como si ya lo hubiera hecho ya que hoy
el ministerio de salud es un ente inoperante y un espectro de lo que fue en el
pasado.
La
situación sanitaria actual es sumamente preocupante con un gobierno dispuesto a
destruir la precaria arquitectura económica del país, amenazando con ello
generar un verdadero genocidio social por hambre y desocupación, hay que
sumarle ahora que se desato una nueva epidemia de Dengue.
Considerando
lo expresado se cierne entonces hoy un gran peligro sobre argentina con un
gobierno insensible socialmente y carente de idoneidad sanitaria, de voluntad
de intervenir en forma activa y además sumamente apático por el costo en vidas
humanas que provocara la falta de políticas publicas necesarias en estos
aspectos.
Como
la película “El año que vivimos en peligro” al año 2020 con el surgimiento de
la Pandemia de COVID podemos catalogarlo como tal, pero en esa circunstancia tuvimos
un gobierno que en el aspecto social y sanitario se preocupó por la población
con políticas publicas activas, aplico estrategias sanitarias idóneas y además
no escatimo recursos para ello.
Pero
en este 2024 con una población demandante de asistencia sanitaria en el área publica
por el encarecimiento de las prepagas y con otra epidemia desatada tenemos un
gobierno sin las peculiaridades de aquel que enfrento con éxito la epidemia de
COVID en argentina, sino que tenemos un gobierno de insensibles sociales, negacionistas científicos, ineptos sanitariamente
y además sin voluntad ni deseos de intervenir con políticas públicas que
asistan al demandante en salud o combatan con efectividad la epidemia de Dengue,
la más grande de la historia argentina, como por ejemplo con la incorporación de
la vacuna del Dengue en forma gratuita al calendario nacional de vacunación,
algo que ni siquiera en este contexto es considerado.
Por
esta razón, sin dudas, este también será… “Un Año en el que Nuevamente Vivamos en
Peligro”
Ariel
Rolfo
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